27 de agosto de 2017

Que nos quemen los "te quiero"

Tal vez es que hemos perdido las ganas de querernos,
de poner en común nuestros besos,
de perdernos en las estrellas del otro
como si fuéramos niños pequeños.
Y ahora que camino calle abajo
ahuyentando el miedo gritando recuerdos
me pregunto en qué momento dejamos de vernos,
en qué momento abandonamos los versos.
Mentiroso el que dijo que el amor es para siempre,
si nunca decir nunca,
tampoco siempre decir siempre,
mejor nunca decir siempre,
mejor dejar los nuncas y los siempres.
Y aunque ahora seas tú el callado,
el que ha tirado al vacío los abrazos,
soy yo la que baila descalza
y la que trasnocha por los tejados.
Que nos quemen los te quiero
que yo ya no quiero más secretos.
Si es de valientes enfrentarse al miedo,
que me llamen cobarde por preferir el silencio.

22 de agosto de 2017

Mirarte

Me gusta mirarte mientras eres tú,
mientras miras un punto en la pared
pero en realidad estás mirando dentro de ti
y se te escapan los sueños en un suspiro.

Me gusta observarte mientras te dejas llevar,
mientras tus manos se convierten en fuego
y ya no hay gravedad en tu cuerpo
que te impida volar.

Me gusta contemplarte mientras vives
con prisas y a contrarreloj,
mientras sientes que no da tiempo a nada
y en realidad es que se te escapa el amor.

Me gusta atisbar tus miedos mientras sientes
con el corazón desbocado a traición,
cuando me ves entre toda esa confusión
y sé que conmigo encuentras valor.

10 de agosto de 2017

Mi anestesia particular

Y es que antes el brillo de tus ojos 
era mi magia de cada día,
cuando estampabas tus labios 
en las constelaciones de mi espalda,
cuando tu aliento era la brisa 
que impedía mis estúpidas caídas,
cuando te miraba 
y entonces el tiempo se suicidaba.

Ya no somos nadie 
para ocultarnos las miradas,
ya no soy quién 
para evitar(me) las putas ralladas,
porque ahora si bebo, 
no es para olvidar(te),
es para recordar tus típicas palabras
y tener el valor de decirte 
que nunca te quedaste en nada.

Aunque el hielo de mi vaso 
es solo el impedimento
para bloquear las heridas 
que los recuerdos desgarran;
y ya no tengo motivos 
para creer que volverás
y que tus brazos sustituirán el hielo
como si siempre hubieran sido 
mi anestesia particular.