12 de mayo de 2017

Niña del infinito

Tú, niña, que me miras desde el infinito,
que ríes y lloras y sueñas y vives,
que tu voz se escuche en lo más alto.
Tú, niña, sonríe ante las adversidades
y no dejes que nadie te sepulte
bajo palabras y acciones envueltas en odio.
Tú, niña, que me observas con iris brillantes
como el agua cristalina bajo el sol de verano,
que intentas dominar un cabello tan rebelde
como rebelde es tu espíritu,
corre. Corre por todas partes y viaja,
visita todos los lugares.
Tú, niña, vive.
Deja que el viento agite ese fuego
que ondea sobre tu mente;
aprovecha el momento, disfruta cada instante,
lleva esos pantalones que tanto te gustan,
deja huella en todas aquellas personas
que pasan por tu vida.
Piensa, no dejes que te engañen,
te manipulen, te cambien.
Vuela, eleva tu esencia
a la enésima potencia.
Tú, niña, que me miras desde el infinito,
ríe y llora y sueña y vive
y nunca dejes atrás ese espíritu rebelde
que te hace libre a expensas del tiempo.
Tú, niña, que tienes alma del desierto,
que abarcas con ese pequeño cuerpo
mundos y horizontes enteros, ama.
Ama con toda la fuerza que puedas,
con todo tu ser.
Tú, niña, que me quitas el miedo,
vive.

1 comentario:

  1. Muy buen trabajo, con algunas discrepancias en el orden argumental, pero claramente es parte del matiz de tus escritos...

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