17 de febrero de 2017

Si ya no hay dolor...

Si me deslizo por tus besos
y me dejo caer en tu sonrisa;
si tus ojos resplandecen
con el fulgor de una llama
y tu mirada no se torna acuosa
tras los recuerdos de una vida;
si te observo y no veo dolor
de quien años ha vivido en sí mismo, encerrado;
si te siento, si te veo, si te amo,
entonces puedo marchar
por el sinuoso camino de la despedida;
entonces puedo marchar
sin que me abrace el temor a la caída;
entonces puedo marchar
y dibujar huellas en la salida.

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