6 de enero de 2017

No te enamores de una escritora

No te enamores de una escritora. Nunca. O correrás el peligro de que te lleve a la locura.

No te enamores de una escritora porque te arriesgas a tener que enfrentarte a su forma de ser: experta en cambiar de humor en solo segundos, capaz de estar enfadada durante tanto tiempo que se le olvide el motivo por el que se había cabreado.

No te enamores de una escritora porque es capaz de aparentar una madurez inusual y después llorar por una tontería, porque podría llegar tarde a todos los sitios ya que siempre encuentra cosas que hacer, porque te puede hacer reflexionar y dudar hasta de tu propia existencia, porque te comentará algo totalmente inesperado en un momento puntual que te descolocará por completo.

No te enamores de una escritora y menos de una que esté un poco loca: se despertará a mitad de noche con una idea fantástica y te hará leer todos y cada uno de sus escritos, te obligará a escuchar sus poemas una y otra vez hasta que los sepas de memoria, te llamará a las tantas de la madrugada para contarte una estupidez y se enfadará si no la escuchas.


No te enamores de una escritora porque te utilizará para inspirarse, porque te podrías ver en algunos de sus muchos relatos, porque podrían hacerse públicos unos cuantos secretos sin que te des cuenta como si fueran ficción, porque te dedicará mil escritos hasta hartarte, porque nunca te dirá "te quiero" y, en lugar de ello, te lo mostrará de mil formas diferentes y en mil textos distintos, porque podría volverse peligrosa si le haces demasiado daño o la traicionas de algún modo.

No te enamores de una escritora si no te has preparado lo suficiente: conseguirá que sufras por ella y las palabras la tendrán ocupada más tiempo del que te gustaría, gritará frustrada en sus momentos de bloqueo y te odiará si la interrumpes cuando la inspiración llegue de golpe, te cortará a mitad de conversación si una idea le viene a la cabeza y no quiere olvidarla y te hará sentir mal, tan mal que no querrás estar cerca de ella en mucho tiempo para después echarla de menos tan intensamente que desearás tenerla delante.

No te enamores de una escritora que siente con demasiada pasión: te hará tener emociones contradictorias, te molestará y te confundirá hasta la locura, te hará amarla y odiarla al mismo tiempo, te hará ver lo maravillosa que es y después te hará creer que no es tan fantástica cuando veas sus arrebatos de perfeccionismo y otros tantos de bajón al leer autores demasiado buenos.

No te enamores de una escritora si no te has preparado porque podrías salir con el alma destrozada, porque no volverías a ser la misma persona, porque la vida te parecería demasiado aburrida sin ella, porque podrías despertarte a mitad de noche y no estar para hablar y, entonces, lamentar el día que la conociste.

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