31 de enero de 2017

Libertad de expresión

Voltaire dijo una vez: "No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo". 
Todo el mundo afirma que actualmente hay total libertad de expresión. Sin embargo, a mi parecer es certero hasta cierto punto. Si tu pensamiento es diferente al de la mayor parte de la sociedad, al que siguen casi todos, al que está "de moda" y decides hacer uso de esa libertad, entonces tendrás que soportar ataques verbales. El problema no está en opinar, sino en que tu opinión no sea aceptada. Y cuando esto sucede, una multitud de personas enfurecidas e indignadas que no están de acuerdo contigo comienzan a insultarte y a criticarte por el simple hecho de no seguir la misma línea de pensamiento que ellas. Porque parece ser que se ha olvidado el hecho de que además de la libertad para poder decir lo que piensas, existe algo llamado respeto hacia la opinión del otro. Voltaire lo tenía claro, la sociedad actual, no.
Si además te detienes a analizar a esas personas, te das cuenta de que les une un factor común: todos creen tener la verdad absoluta. Lo irónico es que la mayoría piensa así por quedar bien y no porque realmente se hayan planteado qué opinan al respecto.
Esas personas son las que consiguen que la gente se calle, que los que piensan diferente no lo expresen. Así es como consiguen que sigamos como borregos a alguien que sabe cómo manipularnos. Por no querer saber, por creer tener la verdad absoluta, unos cuantos pretenden eliminar de su programa de estudios a grandes pensadores como Platón o Descartes independientemente de que estén de acuerdo o no. Utilizando la excusa de tener libertad de expresión, se creen con derecho a juzgar y a faltar al respeto a cualquiera que no crea lo mismo e incluso a no querer saber nada de las opiniones ajenas.
Curiosamente, a los que mandan eso les viene muy bien; desde luego que les interesa que no queramos saber ni opinar. Si lo hiciéramos tal vez llegaríamos a la conclusión de que Rajoy o Trump no deberían estar al mando de nuestras vidas y entonces sería su fin. Con cierta facilidad, pueden manipular a unos pocos y convencerles de su verdad de modo que los que piensan distinto no digan nada para no ser atacados ni excluidos.
Cuidado, no manifiestes nada que suene a reflexión no sea que te etiqueten como persona que intenta llamar la atención. Y prepárate si dices que no eres feminista que directamente te tacharán de machista lo seas en realidad o no. Como además se te ocurra decir algo sobre política, sea lo que sea, puedes darte por perdido.
Todo el mundo dice que eres libre de opinar lo que quieras, pero si lo haces ten por seguro que te van a atacar.  Mejor quédate en casa, sentado en tu silla de escritorio, dejando que los demás decidan qué tienes que pensar. Mejor no digas nada y pásate las horas haciendo "clic" con el ratón y tecleando unas cuantas palabras que no son tuyas. Mejor di lo que dicen todos. No pienses, no pretendas saber ni aprender y podrás vivir tranquilo. Y si alguna vez tienes dudas acerca de lo que es la realidad, si alguna vez no estás seguro de estar haciendo lo correcto, si alguna vez te preguntas qué es todo esto, no lo pienses mucho y llámalo libertad, ¿libertad de expresión?

2 comentarios:

  1. Caminamos hacia el "borreguismo" más absoluto, con todo el perdón de esos animales tan nobles que son los burros. Yo vengo notándolo de un tiempo a esta parte de una forma muy fuerte, cada vez hay menos debate porque cada vez más personas piensan que las cosas son como ellos creen, y ya está. Hay poca capacidad de escucha, en el momento que alguien dice algo que no coincide con lo que pensamos desconectamos automáticamente y nos enrocamos en nuestra idea. Creo que eso jamás ha sido un indicativo de avance, si no más bien todo lo contrario.

    Lo mismo pasa con las etiquetas, te obligan a posicionarte, permanecer neutral o sin opinión ante una idea parece que no está bien visto. Y enseguida te encasillan en un lugar o en otro, te cuelgan la etiqueta y a tirar.

    Me da miedo el poco pensamiento crítico, a mí me gusta evaluar continuamente mis ideas, incluso aquellas de las que creo estar completamente seguro y no rechazo nunca el cambiar de opinión si es necesario. Creo que lo único que nos distingue de otros animales es la capacidad de razocinio y si no hacemos uso de ella ¿a qué estamos jugando?

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