25 de enero de 2017

Contribuir en una guerra

Si le preguntas a un ciudadano europeo sobre su opinión acerca de los ataques en París, probablemente afirme que es una barbaridad, que son demasiados los muertos y heridos. Todo el mundo se alarma si una ciudad europea sufre un atentado semejante. Pero, ¿quién se alarma cuando conoce la cantidad de muertos y heridos que hay cada día en Siria? ¿Por qué hemos normalizado esta situación? Mientras que nosotros nos preocupamos y escandalizamos por 129 muertos en París, en Siria ya hay cientos de miles en lo que va de guerra.
Sin embargo, continuamos sin ayudar a los refugiados por la posibilidad de que sean yihadistas disfrazados. Preferimos mirar hacia otro lado mientras fingimos que no podemos mover un dedo por ellos, mientras damos por hecho que nuestra vida es más importante que la suya.
Parece que nadie encuentra el mejor modo de acabar con esta guerra que tantas vidas se ha llevado por delante. No obstante, quizá deberíamos plantearnos el hecho de que los países enemigos de los yihadistas son los mismos que los que los financian. Y, por supuesto, sin importarles la vida de todas aquellas personas que mueran.
No entiendo cómo pretenden acabar con esta guerra si siguen contribuyendo a que no termine por su propio interés. Si la gente que nos manda es la misma que la que ha perdido su humanidad, tengo la sensación de que no hay nada que hacer.
Otro de los problemas es el hecho de que los yihadistas están convenciendo a muchas personas de unirse a ellos. Y, en parte, considero que la educación para los niños y adolescentes es fundamental, sobre todo en la red y en la confianza que se tiene con desconocidos. Si no nos preocupamos por ello, nada les va a impedir fiarse de su opinión.
Y, cuanta más gente se una a ellos, cuanto menos podamos hacer y más miedo tengamos, las posibilidades de sobrevivir sanos y cuerdos a esta guerra disminuirá hasta no quedar nada.

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