20 de noviembre de 2017

Escondite con la muerte

Te miro y no estás.
Te miro para pintar tu sonrisa
y me encuentro con ese vacío
que anula toda imaginación.
Hago esbozos en mi mente intentando dibujarte
mientras llueven demonios.
Tus demonios.
Mis demonios.
Se rasgan las paredes
de este barco en el que he naufragado
y se abren mis heridas en una piel hecha desgarros.
Soy marinero a la deriva
con esta tormenta que derriba,
y no tengo salvación ni salvavidas.
Ya no sé si eres el mar o mi timón
y, joder, me duele (me dueles)
porque te miro y no estás;
porque te echo de menos
y sigo buscándote en la brújula
en la que mi corazón es la aguja
cuando todo me grita
que no estás, que no estás, que no estás,
que no te voy a encontrar,
que nunca has sido mi Estrella Polar
y que siga adelante
con la esperanza por delante
aunque el mar me eche sal en las heridas
y yo no tenga otra medicina
que cicatrizar con mi propia saliva;
aunque todas las mañanas amanezcan sin sol
y en las noches yo sea el único lucero
y crea que eres tú.
No sé quién escribió esta horrible adivinanza
en la que siempre acabo muerta.
Estoy cansada de nadar a contracorriente,
yo solo quiero dejarme llevar
por esas manos que me acarician
y que siempre vuelvo a anhelar
aunque eso es lo que hacen: helar.
Tienes manos frías,
tienes manos del Ártico
y yo, que siempre he preferido el desierto,
tengo esa tonta manía
de desear tus dedos de hielo,
dedos de nieve,
dedos demasiado acostumbrados
a escribir "te quiero" en corazones desgastados.
Estoy agotada de que vendas el mío
con mentiras y secretos inventados.
Déjame irme, déjame ser libre,
déjame perderme en el océano infinito
jugando al escondite con la muerte.
Déjame creer que soy valiente
y que no tengo la palabra "perdedora"
pintada en la frente.
Has sido tú, ¿verdad?
Basta, ya no soy esa niña
a la que seguir provocando por diversión
mientras la rompes en pedazos.
He decidido inventar mi coraje
en retazos de piel amoratados
como manchas en un mantel demasiado usado
en ser la escena de un crimen
que se repite una y otra vez.
Y, con la suave brisa que acaricia mi rostro,
me atrevo,
me atrevo a saltar por la borda
y nadar hacia una orilla que no se ve.

13 de noviembre de 2017

Luces de neón

Hay que tener mucho coraje
para quedarse una noche más
aun sabiendo que ya no suena música,
que se ha acabado la canción
y que vas a pasar
el resto de la semana llorando 
por la misma mierda
que una vez te hizo soñar.

Hay que tener mucho coraje
para mirarte al espejo,
quitarte las lágrimas,
sonreírte
y decirte que,
a pesar de todo,
vas al fin del mundo
a buscar luces de neón
para iluminar cada rincón
de tu existencia.

Cielo,
¿no te has dado cuenta?
Tú eres esa luz,
no tienes que ir a ninguna parte.
Pero, si te vas al fin del mundo,
que sepas que yo me voy contigo,
que, por si nadie te lo ha dicho,
tú eres esa imagen
que me pondría de fondo de pantalla
y que, si me das la mano,
prometo no escaparme nunca
de ninguna de tus miradas.

10 de noviembre de 2017

Notificaciones 2.0

Ojos examinando la herida, la misma herida de la gente que opina sin tener opinión, la niña que recorre el parque buscando otros niños, niños que ya no juegan, juegos que ya no divierten, diversión que se ha perdido en una mirada atrapada por la pantalla, pantalla que roba la esperanza, la ilusión, la humanidad, humanidad que ha cambiado ojos por números y boca por comentarios premeditados. 

Accidente en la autopista, violación en un callejón, "tristeza", "desolación", "cabrón", compartir, retweet, notificación, abrir, etiqueta, mención, vídeo, gatito, "jajajaja", guiño, olvido, nada.

Si tienes algo que decir, dímelo a la cara, a la pantalla, a ese valor que tengo al corregir mis falsas palabras. Si no te gusta no me sigas, no me hables, no me conozcas, insultos, denuncia, cuenta bloqueada. Si no me gusta tu foto no te hablo, no quedamos, no importa cómo seas, me vale con esa foto.

Tía en ropa interior, "guapa", "la tuya", "te lo daba todo", "te follo", respuesta enfadada, crítica, asco, tweet, notificación, retweet, favorito, notificación, mención, vídeo, bebé riendo, olvido, nada.

Y mientras la niña columpiándose en lágrimas. Y mientras la herida que no cicatriza porque la sangre ansía un número más. Herida que se confunde con alegría, alegría que ya hace tiempo que está perdida, pérdida que sólo ven los ojos más inocentes, examinando la herida, la bala, el disparo, la pistola, la mano, la persona, la humanidad que se ha matado a sí misma.

Aunque Einstein realmente no lo dijera, representa de igual forma a la sociedad, ¿no?

7 de noviembre de 2017

Mentiras, zafiros y tú

Pasé de comparar el reflejo de tu mirada
con zafiros hundidos en el océano
a arrinconar tus sentimientos,
perdidos,
como un perro abandonado
bajo la lluvia ácida
que se acumula en mi tejado.
Pasé de comerte la boca
a morder mis labios,
indigentes,

que lloran en rojo
por no poder acariciarte una vez más.
Y ahora, después de tantos años,
he sustituido tus zafiros
por rubíes derretidos en mi alma,
por promesas que ya no valen nada,
por secretos que se esconden en mis ojos
y mentiras que se saben acabadas,
destrozadas,
agotadas,
ocultas bajo una capa de mañanas,
cada cual peor que la anterior.
Pasé de programar
cada segundo de mi existencia contigo
a dejarme llevar por la suerte,
por la corriente,
a ver si acabo en el mar
y vuelvo a encontrarme con esos zafiros
que son el reflejo de tu mirada
y que me recuerdan,
cuando me siento perdida,
cómo respirar.

6 de noviembre de 2017

Dos reflexiones desesperadas

Porque de nada sirve prometer una mano a alguien que es tornado por fuera, mientras dentro es huracán y no hay quien lo controle. Sin miradas, sin palabras ni una triste sonrisa salvavidas que apacigüe el cielo unos instantes.
Porque de nada sirve prometer una mano a alguien lleno de tinta que se abre en canal cada vez que la pluma recorre su piel, adictiva y dolorosa; a alguien que es pura contradicción, que tiene un ADN lleno de tachones.
Porque de nada sirve prometer una mano a alguien que se ha vuelto cuchillo, daga, espada y una cuerda hecha con versos que se anuda al cuello y que está llegando a su punto final.

···

Y, por darte cuenta del momento en el que se torcieron las palabras, el mundo entero ha ennegrecido. Tal vez era más fácil vivir de la ignorancia, soportar las miradas con la cara manchada de inocencia y una pizca de vulnerabilidad. Que nadie diga que se pueden callar las desesperanzas que, de un modo u otro, más o menos imprevisible, siempre se tornan verdad cuando ya no queda mente que las oculte. Quizás se volvió más importante desahogar el alma que silenciar las emociones, quizás ya no importaron las consecuencias ni las condiciones, quizás se olvidaron de su imperfecta, pero a la vez impecable, realidad. 

2 de noviembre de 2017

De ti...

Porque me enamoré de los lunares de tu espalda,
de tus sonrisas a medias,
de las carcajadas de madrugada
creando escalofríos en mis palabras;
porque me enamoré de tus silencios,
de los versos recitados en mi cuello,
de las caricias rozando mi voz desesperada;
porque me enamoré de tus ojos,
de tus miradas,
de tu ilusión
y tu esperanza;
porque me enamoré de tus dedos
escribiendo sobre mi piel,
de tus manos haciéndome estremecer;
porque me enamoré de tu forma de vivir,
de tus gritos ahogados,
de tus suspiros sombríos,
de tus melodías en susurros
haciendo eco en mi confianza;
porque me enamoré de tu manera de existir,
del movimiento de tus labios,
de tu risa acompasada a la mía,
de la intensidad de tu modo de ser feliz;
porque me enamoré de tu cuerpo,
porque me enamoré de tu alma...
Pero no me enamoré de ti.

23 de octubre de 2017

Hogar

Es que ahora ya no cuento los días en horas,
lo hago en suspiros de esos
que erizan la piel y excitan el alma.
Lo cierto es que hemos desaprovechado miradas

y hemos arrinconado exhalaciones
entre piedra y piedra hechas de palabras.
Que si ya no te acaricio
es porque tengo la sensación
de que el invierno es tu piel
y cuando me abandono a tus carcajadas
mis emociones son capaces
de hervir a bajo cero
y ver con los ojos cerrados
esas sonrisas que saben a casa.
Es triste que mis sollozos estén desahuciados,
quizás no me quedó otra opción
que ahogar el llanto con rimas atrapadas
en el efímero momento que dura un te quiero,
cuando éramos pasajeros
de un tren que iba directo hacia el mar
y no tenía paradas.
Podríamos haber saltado por la ventana
si fuera no lloviesen lágrimas
y no quisiéramos empaparnos de nostalgia.
De nada sirve desear volver a una morada
que ha dejado de ser hogar,
aunque todavía sea capaz de recordar
el olor del café y el chisporroteo de la leña
mientras mirábamos la lluvia caer.
Ahora que tus ojos son copos de nieve
y no queda lugar donde refugiarse
de la tormenta polar,
ahora es cuando de verdad
necesito que vuelvas a ser mi hogar.

16 de octubre de 2017

Que cómo vives

Cuando dudo porque en tus ojos
veo el fin del mundo y me lanzo al vacío
en ese breve instante que dura el despertar.
Cuando sé que si te miro un segundo más
algo dentro de mí va a explotar.
Sé que si te miro reviento,
que si te escucho me muero
y que si te siento ya no hay final.
Que qué importa lo que digan aquellos
que aseguran estar de vuelta
si lo que les pasa es que ni han ido
y no saben lo bella que es tu sombra.
Si es que dudo porque en tu mirada
hay una oscuridad sublime
que amenaza y atenaza, que revive.
Que cómo aprendo a sonreírte
si tengo miedo de decirte
que no me quedan palabras para vivirte.
Que cómo escucharte leer en voz alta
si todos los libros permanecen cerrados
y aun así sigo escuchando tu voz cantar.
Que cómo logras gritar
con la boca cosida por los de allá arriba
si los demás creemos estar libres
en jaulas llenas de espanto.
Cuando cierro un momento la aparente calma
y el silencio se vuelve sonido
y el sonido, esperanza.
Que cómo vuelas libre
aun sin tener alas.
Que cómo corres y te corres
y no te importa nada.
Que cómo me atrapas en ese bucle
en el que te miro y callo
y callo y te miro
y entonces me caigo.
Que cómo sonríes al maldito enemigo,
a ese que nos tiene a todos atrapados
y le desafías con tu silencio imperturbable
y con esa loca pero cuerda mirada
que nunca se ha dejado corromper.
Que cómo sonríes
cuando todo parece acabado.
Porque, oye, que contigo me he dado cuenta
que esto aún no ha terminado.

4 de octubre de 2017

¿Tienes mechero?

De esto que enciendes un mechero
y quemas todas esas promesas vacías
que, aun sin ser otoño, ya se han caído
de ese árbol que regaste con mentiras.
Ojalá no necesitara tirar de la cuerda
para llenar el aire con risas y sonrisas,
ojalá no necesitara cuerda,
ojalá no me hubieras abierto las heridas.
Que si ya no escucho la radio es por ti,
porque todas las canciones son momentos
que se han caducado y me he equivocado
tirando mi sonrisa a la basura
y los recuerdos al fregadero.
De esto que enciendes una hoguera
y quemas los cimientos de tu vida entera
porque sólo son películas que te has montado
y que hace tiempo que no están en cartelera.
A ver qué echan esta semana
porque, por una vez, quiero ir sin ti;
al menos podré elegir las palomitas saladas,
las que a mí me gustan,
las que no están endulzadas con cuentos
de esos que no tienen moraleja ni enseñanza.
Que si me hubieras dicho la verdad,
eso de que al final no había beso, sino bala,
tal vez me habrías ahorrado unas cuantas lágrimas;
que, en estos tiempos de crisis,
cualquier gasto innecesario está de más.
Y más que te voy a echar de menos
cuando me canse de sumar segundos
a un reloj al que se le han acabado
las pilas, las mentiras y el tic tac.
De esto que enciendes un fuego
porque tienes frío, mucho frío,
pero te acercas más de la cuenta
y, por haber perdido la cuenta de chupitos,
sales ardiendo sin aprender a contar.
Al menos me he dejado de cuentos
y sé que, aunque aún necesito la cuerda,
algún día podré sonreír sin necesidad
de hacer recuento de chupitos y segundos,
de esos que se pueden quemar con un simple mechero
que lleva el dibujo de todos y cada uno
de los minutos que pasamos juntos.

30 de septiembre de 2017

As de corazones

Tengo que decirte algo que grita en mi pecho
y no existen palabras para expresarlo,
siento si no te queda otra que adivinarlo
pero es que no sé cómo denominar esa sensación
de estar dormida en tus ojos
cuando tus pupilas exhalan mi nombre.
Me pregunto cómo llamarías
a esas avispas que se revuelven en mi estómago
cuando entiendes lo que otros no entienden
y te adelantas a mis sensaciones.
Es que no encuentro forma de decirte
lo que siento cuando me lo juego todo a una carta
que ambos sabemos que no va a ganar
y entonces tú te conviertes en mi as,
en ese as de corazones,
en esa puntería que he perdido
por creer que dos puntos valía tu sonrisa.
Si te miro y me miras
y sé que cuando apuesto pierdo la camisa
porque mi suerte está contigo
y desparece cada vez que te retiras.
Si apuesto mi vida a la ruleta
cuando todos los números son pares
y yo he elegido el trece porque,
si estás conmigo, no creo en la mala suerte.
¿Cómo llamo a esa sensación de quererte
si "te quiero" no representa todo lo que dice mi mente?
Tengo que decirte algo que crea tsunamis en mi alma
y me ahoga en un mar de miradas,
pero es que, si te quedas conmigo,
creo que sobran las palabras.

27 de septiembre de 2017

Sangre ácida

Me pregunto quién te sentenció a muerte,
a quién no le importaron tus ojos hinchados
escondidos bajo una sábana blanca
llena de manchas de rotulador rojo
que ocultaba balas y gritos ahogados.
Alguien decidió escribir tu epitafio
y ahora lo ha firmado la muerte,
que primero se llevó la carne
y después tus ganas de seguir andando.
A nadie le interesó tu conciencia embustera,
había en ella tanta mentira
como las excusas baratas y los lamentos que hacen eco
en un vacío impuesto por su sentimiento de culpa.
Dejaron que tu alma se quedara en piel y huesos
mientras tú sólo te consumías
como Caperucita que, huyendo del lobo,
se va quedando sin aliento.
Tal vez nadie en concreto cavó tu tumba
y fue cada uno de ellos
llevándose un puñado de carisma, alegría, vida...
mezclado con la tierra que ahora te oculta
y que está marcada por tantos secretos
al rojo vivo, a fuego lento,
así es como te vas deshaciendo.
Nadie te daba un buen consejo
y tu cabeza te dio ése que no debiste escuchar,
ése que te repetías al ritmo de los disparos
a esas ovejas que te cansaste de contar
mientras te imaginabas tu rostro en su lugar.
Tic, tac, boom.
Sangre, huesos y entrañas,
eso es lo que han dejado decorando tu mirada.
¿Y quién llevaba el arma:
la sociedad o la niña desesperada?
La pregunta de siempre que,
aun siendo respondida, no traerá de vuelta sus palabras.

21 de septiembre de 2017

Locura copulativa

Me he perdido en cuellos ajenos,
en metáforas que sobrevolaban mi cabeza
por suponer un invierno eterno
que, en lugar de reconfortarme,
ha acabado con todas mis premisas.
Esta madrugada ya no me quedan sonrisas,
he pasado la noche en vela
porque la vela que tenía encendida
era imposible de apagar;
estaba demasiado ocupada gastando mi aliento
en susurrar tu nombre hasta no respirar,
hasta que ha dejado de tener sentido
y se ha confundido con un suspiro
que me ha recordado de nuevo cómo volar.
Nadie me ha dado la palabra para hablar,
pero la escribo, para que no se me olvide,
para poder recordar cómo ser poeta
en un mundo al que no me acabo de acostumbrar.
Estoy prisionera en estas cuatro paredes
que oyen mis pensamientos y hacen eco;
no sé si llamarlo conciencia o locura.
Tampoco sé si estoy loca o soy una loca,
aunque no me importaría ser(lo) o estar(lo)
si eres tú quien se dedica a parecer(lo).
Así al menos seremos locos copulativos
y podremos atar una cosa con otra;
propongo que sean nuestros besos versos
y pasemos el rato bebiendo,
contándonos secretos que todo el mundo sabe
pero que no hemos tenido el valor de decir.
A ver quién es el valiente que desnuda su alma
(y no se desnuda) a ojos ajenos.
Yo he preferido quedarme vestida
con mis propios poemas convertidos en fuego
por si este invierno de verdad es eterno
y no me quedan miradas con las que abrigarme
que no reflejen mis propios miedos.

7 de septiembre de 2017

Hilos rojos y destinos

Nos sentamos los dos juntos
en el mismo tronco caído
que ambos conocemos demasiado bien.
¿Cuándo dejarás de creer en el destino?
Ya no hay lágrimas que derramar,
el viento se las ha llevado sin reparo;
no hay sentimientos que encontrar
y ahora las ramas nos observan al mirarnos.
Perdona si estoy demasiado distraída
buscando tu alma dentro de esos ojos
y no soy capaz de entender tus palabras;
tal vez se han quedado vacías
después de tantos años y miradas.
Nos hemos descubierto el uno al otro
y nos hemos perdido una vez más.
¿Cuándo dejarás de creer en hilos rojos?
He dejado de mantener promesas
que ya no tenían valor ni sentimientos,
he abandonado los versos que te regalé
y he aprendido a sobrevivir sin te quieros.
Supongo que una copa no hace daño a nadie
y, desde que no te veo, yo soy ese nadie
que se pasa las horas indagando silencios
ahora imposibles de localizar.
Quizás no eres tú el que debe dejar de creer,
 y soy yo la que no dejo de pensar
que nuestro destino está maldito
y que el hilo rojo que nos unía
se ha enredado tanto que estamos perdidos.
De todos modos, aún nos queda este tronco caído
que ambos conocemos demasiado bien
y esa sombra mía que siempre estuvo contigo
y que, por su culpa, algún día tendré que volver.

27 de agosto de 2017

Que nos quemen los "te quiero"

Tal vez es que hemos perdido las ganas de querernos,
de poner en común nuestros besos,
de perdernos en las estrellas del otro
como si fuéramos niños pequeños.
Y ahora que camino calle abajo
ahuyentando el miedo gritando recuerdos
me pregunto en qué momento dejamos de vernos,
en qué momento abandonamos los versos.
Mentiroso el que dijo que el amor es para siempre,
si nunca decir nunca,
tampoco siempre decir siempre,
mejor nunca decir siempre,
mejor dejar los nuncas y los siempres.
Y aunque ahora seas tú el callado,
el que ha tirado al vacío los abrazos,
soy yo la que baila descalza
y la que trasnocha por los tejados.
Que nos quemen los te quiero
que yo ya no quiero más secretos.
Si es de valientes enfrentarse al miedo,
que me llamen cobarde por preferir el silencio.

22 de agosto de 2017

Mirarte

Me gusta mirarte mientras eres tú,
mientras miras un punto en la pared
pero en realidad estás mirando dentro de ti
y se te escapan los sueños en un suspiro.

Me gusta observarte mientras te dejas llevar,
mientras tus manos se convierten en fuego
y ya no hay gravedad en tu cuerpo
que te impida volar.

Me gusta contemplarte mientras vives
con prisas y a contrarreloj,
mientras sientes que no da tiempo a nada
y en realidad es que se te escapa el amor.

Me gusta atisbar tus miedos mientras sientes
con el corazón desbocado a traición,
cuando me ves entre toda esa confusión
y sé que conmigo encuentras valor.

10 de agosto de 2017

Mi anestesia particular

Y es que antes el brillo de tus ojos 
era mi magia de cada día,
cuando estampabas tus labios 
en las constelaciones de mi espalda,
cuando tu aliento era la brisa 
que impedía mis estúpidas caídas,
cuando te miraba 
y entonces el tiempo se suicidaba.

Ya no somos nadie 
para ocultarnos las miradas,
ya no soy quién 
para evitar(me) las putas ralladas,
porque ahora si bebo, 
no es para olvidar(te),
es para recordar tus típicas palabras
y tener el valor de decirte 
que nunca te quedaste en nada.

Aunque el hielo de mi vaso 
es solo el impedimento
para bloquear las heridas 
que los recuerdos desgarran;
y ya no tengo motivos 
para creer que volverás
y que tus brazos sustituirán el hielo
como si siempre hubieran sido 
mi anestesia particular.

30 de julio de 2017

Mano salvavidas

Porque aparté la mirada
y, sin pretenderlo, te encontré a ti.
Porque no te buscaba, no te pensaba
y, de pronto, mis ojos dieron contigo.
Porque ahora...
Ahora frenesí de despedidas y lamentos,
ahora sentimientos.
Y, entre este barullo de personas
que se amontonan sobre mi cuerpo,
una mano salvavidas que me saca a bailar.
Y, entre esta música a todo volumen
que resuena en mi pecho,
un murmullo que me invita a disfrutar.
¿Y que será de mí, de ti, de nuestra presencia?
¿Y que será de mí, de ti, de nuestra esencia?
Porque ahora...
Ahora solo toca cantar
aferrada a esa mano salvavidas 
que, al menos esta noche, no me va a soltar.

30 de junio de 2017

Peligro y traición

Cruzando miradas y un disparo
nos hicimos cómplices del mismo delito.
Nadie nos dijo que el miedo
sería el dueño de nuestro destino.
La sangre bombea rápido,
el temor pinta nuestras venas de ansiedad
y el sudor cubre nuestra piel.
Fuiste tú quien dijiste
que teníamos que cumplir nuestro papel
y yo sigo interpretando el mío
aunque la locura sea lo que me vista
y el peligro, lo que me maquille.
Supongo que has perdido las entradas
y ahora el crimen es solo cosa mía.
Ya no hay teatro que enseñar al público,
ya no personajes ni personas,
ahora soy la única en el escenario
y mis muñecas están atadas a mi espalda
por unas esposas hechas de engaño.

10 de junio de 2017

Quererte

Si no me olvidé de ti
es porque no encontraba nada mejor que quererte
y el destino decidió por mí.

Y si me caí en tus heridas
es porque creía que sería suficiente mi saliva
para cicatrizar todas tus lesiones.

Pero ahora he encontrado algo mejor que amarte,
por si no puedo curar todas tus aflicciones,
por si he dejado marcas con mis caídas;
y es que si no me dejas hacer de tus heridas cicatrices, 
al menos puedo hacerlo con las mías.

27 de mayo de 2017

Discurso de graduación 2º Bach B IES MH

Quiero recalcar que yo no he escrito el discurso en su totalidad, pero sí parte de él.

¡Dios, cuánta gente! ¡Por favor, que no panda el cúnico! ¡Que no panda el cúnico! Bienvenidos al discurso de los septuagésimo cuartos Juegos de Bachillerato.
Gracias a todos por venir: profesores, compañeros, hermanos, amigos y, sobre todo, padres que sabemos que queríais que llegara este día para no tener que aguantarnos más en época de exámenes. Sentimos decir que aún queda selectividad.

Se acaba el último curso en el instituto con todo lo que ello supone, algo que deseábamos al principio y que empezó a acercarse demasiado rápido hasta dejarnos con las manos temblando y un nudo en la garganta. Muchos cambios se nos vienen encima: dejar atrás amistades, olvidar información que no nos va a servir, despedirnos del instituto, nuestra cárcel particular, y, sobre todo, decir adiós a todo lo que hemos vivido. Algún día miraremos esos recuerdos con nostalgia y echaremos de menos todos los errores y las peleas entre nosotros, las riñas por estar por los pasillos en los recreos, las excursiones, las excusas falsas para poder salir del instituto, echaremos de menos que nos digan que nos esforcemos, que peleemos por nuestro futuro, que “som el futur d’Alacant”.

Este año hemos aprendido que la guerra de independencia empezó en 1808, hemos aprendido a integrar, a conjugar verbos en latín, griego y francés, las citas de Descartes y Platón, los principales tipos de roquedo de España y sus unidades morfoestructurales, a calcular los beneficios de las empresas... Pero sobre todo hemos aprendido a convivir, a tender la mano al de al lado cuando la necesita. Y eso es lo más importante. Nos hemos construido como personas, ladrillo a ladrillo. Hoy no seríamos quienes somos si no hubiéramos estado con quienes hemos estado. Este grupo será nuestro pasado, un punto de referencia al que aferrarnos y algo a lo que acudir cuando nos encontremos perdidos; la piña colada no se quedará solo en el Past Perfect, también será nuestro Present Simple y nuestro Future Continuous. Pero también han estado ahí los profesores y nos han regalado muchos recuerdos. Aún queremos saber cómo acaba el “culebrón de los borbones”, no olvidaremos los consejos de Trino y esperamos tener la misma paciencia que Eduardo cuando preguntábamos lo mismo mil veces y nos lo volvía a explicar.

¿Cuántas veces nos hemos equivocado? ¿Cuántas veces nos hemos tropezado con piedras, nos hemos chocado contra muros? ¿Cuántas veces nos han dicho que no nos íbamos a levantar? Cada suspenso, cada examen, cada bajón…
Y a pesar de todo seguimos aquí, luchando, para demostrar a todas esas personas que no creyeron en nosotros, y sobre todo para demostrarnos a nosotros mismos, que valemos, que valemos mucho. No vamos a dejar que nadie nos diga que nos rindamos, que no lo vamos a conseguir; porque lo vamos a hacer, aunque tengamos que intentarlo mil y una veces hasta lograrlo; porque hemos demostrado más que de sobra que no somos números, que detrás de cada nota hay una historia, que aprobar no significa aprender y que suspender no significa que no nos hayamos esforzado.
Y así, a base de repetir y repetir, algún día, no tendremos que suponer cuál es el camino correcto, nadie tendrá que elegir por nosotros, será nuestra decisión y será la acertada. Porque, como Albert Einstein dijo una vez, “una persona que nunca cometió un error, nunca intentó algo nuevo” y nosotros queremos cometer todos los que podamos.

Recordad que el món s’acaba, que hay que aprovechar el tiempo. Como se diría en latín, carpe diem, lo aprendimos en filosofía con “El club de los poetas muertos”. La vida son etapas y hoy acaba una de las más importantes de nuestra vida. pero recordemos que los finales siempre, siempre van acompañados de nuevos principios. A partir de ahora nuestros caminos se bifurcan y quién sabe si, en unos años, de esta generación nacerán abogados, economistas, periodistas, historiadores, escritores, o incluso algún político. Pero todos tendremos en común este momento y todos los que hemos ido creando a lo largo del año y, cómo no, llevaremos en la sangre ese gen, el gen MH. ¡Mucha suerte!

22 de mayo de 2017

A lo mejor me voy

A lo mejor me voy y nunca vuelvo
y me dedico a (mal)gastar el tiempo
entre momentos y momentos.

A lo mejor me convierto en viento
y me río de todos ésos
que han dejado de ser ellos
y que ahora son copias de intentos.

A lo mejor me prometo el cielo
y las nubes y el sol y el silencio
y me arranco el miedo
a bocados, con los dientes afilados
y me lo como tumbada en mis sentimientos.

A lo mejor me acuesto en la hoja de un árbol
y me dejo mecer por las ráfagas de aliento
que me susurran sensaciones
y amores que se vivieron.

A lo mejor me busco
o a lo mejor me encuentro.
O, quizás, me suba a lomos de una mirada
abarrotada de gente.

A lo mejor me voy y nunca vuelvo
o a lo mejor me quedo
y te miro
y te sonrío
y te abrazo
y te beso
y te quiero.

12 de mayo de 2017

Niña del infinito

Tú, niña, que me miras desde el infinito,
que ríes y lloras y sueñas y vives,
que tu voz se escuche en lo más alto.
Tú, niña, sonríe ante las adversidades
y no dejes que nadie te sepulte
bajo palabras y acciones envueltas en odio.
Tú, niña, que me observas con iris brillantes
como el agua cristalina bajo el sol de verano,
que intentas dominar un cabello tan rebelde
como rebelde es tu espíritu,
corre. Corre por todas partes y viaja,
visita todos los lugares.
Tú, niña, vive.
Deja que el viento agite ese fuego
que ondea sobre tu mente;
aprovecha el momento, disfruta cada instante,
lleva esos pantalones que tanto te gustan,
deja huella en todas aquellas personas
que pasan por tu vida.
Piensa, no dejes que te engañen,
te manipulen, te cambien.
Vuela, eleva tu esencia
a la enésima potencia.
Tú, niña, que me miras desde el infinito,
ríe y llora y sueña y vive
y nunca dejes atrás ese espíritu rebelde
que te hace libre a expensas del tiempo.
Tú, niña, que tienes alma del desierto,
que abarcas con ese pequeño cuerpo
mundos y horizontes enteros, ama.
Ama con toda la fuerza que puedas,
con todo tu ser.
Tú, niña, que me quitas el miedo,
vive.

10 de mayo de 2017

Tú, yo, nada

Tú y yo éramos todo sin necesidad de ser nada.
Acariciábamos el vacío y pintábamos el mañana
viviendo el presente con palabras pasadas.
Nos mirábamos y...
Joder, nadie se ha mirado nunca
tan intensamente como lo hacíamos nosotros.
Y nos amamos tanto como quisimos.
Vivimos como si el mundo
se fuera a acabar en un instante
y disfrutamos hasta el último segundo,
hasta que todo se volvió oscuro.
Hasta que se apagó la llama.
Hasta que ya no hubo mañanas
ni tardes ni noches y ni siquiera miradas.
Hasta que nosotros
volvió a ser solo una palabra.
Hasta que dijimos adiós como si ya nada importase,
como si ya no fuéramos capaces de mirarnos a la cara.
Y ya no hubo más versos recitados entre besos:
acabaron marchitándose despacio en ese espacio
que dejó tu calor sobre mi cuerpo.
Me quedé observando en silencio
las huellas invisibles que dejaste
cuando decidiste arrebatarme el aliento
y terminar de amarme.
Y tú y yo dejó de ser tú y yo,
sino primero ...
y luego yo.
Y por no necesitar nos quedamos sin nada;
el se fue por un lado
y yo me quedé varada.

3 de mayo de 2017

Alcohol para viajar

Has vuelto a la playa.
Supongo que has venido a recordar
aquellos buenos tiempos que pasamos
con la brisa corriendo y el cielo estrellado,
con nuestras vidas bailando en la orilla del mar.
 
Supongo que has venido a evocar
las canciones de guitarra y nuestras voces vibrando
con la hoguera de verano y los ojos chispeando,
con las olas animándonos a vivir un poco más.
Esperaba que no nos hubieras dejado atrás.

Y, ahora, aquí estás, con una botella en la mano
como si el alcohol fuera el pasaporte necesario
para viajar al pasado que parece haber quedado olvidado,
para revivir las felices noches de verano
y encontrarnos todos una vez más.

Y, ahora, aquí estoy, con una mirada en tus manos
deseando que todos necesitemos rememorar
aquellos buenos tiempos que pasamos
con la brisa corriendo y el cielo estrellado,
con nuestras vidas bailando en la orilla del mar.

30 de abril de 2017

18

Hoy debería ser un día importante. Eso dicen. También dicen que la gente viene al mundo con un propósito, que cada uno tiene una misión en la vida.

Si algo he aprendido en los años que he vivido, es que no hay nada más poderoso que las palabras, capaces de hacer reír y llorar, de herir, de matar, de alegrar, de crear revoluciones, de empezar y acabar guerras... Y si hay algo que necesito es escribir, porque de palabras es de lo que me sustento y yo no quiero morir de hambre. Puede que tenga dudas y miedos, que no tenga nada claro, que tema perderme, encontrarme con personas faltas de poesía y no saber pegarles una patada en el culo para sacarlas de mi vida, hacer cosas en contra de mis principios o permitir que me hagan daño; puede que viva condicionada y encarcelada en esta sociedad. Pero hay algo de entre toda esa confusión que me hace atisbar una salida: las palabras.
Porque por mucho miedo que sienta, sé que las palabras me harán libre y que me pueden quitar todo menos eso, porque las palabras me dan vida. Y si me pierdo, entonces escribiré el camino hasta encontrarme.

Yo no sé si tengo algún propósito, pero no me importa. Sé que, haga lo que haga, quiero hacer libre a la gente de la única manera que sé, porque si hay algo que puedo hacer por las personas, sé que es a través de la palabra.
Hoy debería ser un día importante. Eso dicen. Yo digo hoy que es mi cumpleaños que, hasta el día que me muera, voy a ser libre.


24 de abril de 2017

Decisiones de hielo y alcohol

Mira al pasado.
¿Lo ves?
Parece que ya has perdido de vista tus objetivos,
que te has extraviado dentro de un laberinto
por dejarte arrastrar por las modas,
por complacer y satisfacer a otras personas
que tienen la maldad como propósito,
por darle demasiada trascendencia a los caprichos de otros.
¿Y ahora qué?
Eres tú el que no sonríe,
el que duerme con la mirada pintada de nostalgia,
el que ha abandonado los sueños en alguna tienda de madrugada.
Y pasas los dedos rencorosos
de cinco en cinco por tu torso
buscando el momento en el que te descarriaste,
pero solo encuentras cicatrices sin curar,
cicatrices cuyos bordes helados acuchillan tu piel.
Ahora bebes y bebes
y el alcohol no cura, el alcohol no sana,
ha convertido tus palabras en inclemencias
que arrancan los recuerdos más tiernos
dejando tu vida llena de miedos.
Todavía guardas la esperanza, ¿verdad?
Aún esperas que entre por la puerta
una tía que no te juzgue por respirar
y no te das cuenta de que el que te juzgas eres tú mismo
cada vez que decides beber una vez más.
Nadie te va a hacer borrar y volver a empezar,
abandonar la pesa que te está hundiendo en ese océano.
¿A quién quieres engañar?
Podrías encontrar el modo de salir,
de volver a escribir tu vida con tus propios dedos
en lugar de coger prestados los de otros.
Espera, detente un instante, no te muevas.
Echa un vistazo a todo lo que has vivido
y a todas esas decisiones de hielo y alcohol
que han creado una nube sobre tu sonrisa.

12 de abril de 2017

Incinerada

(Primer premio ex aequo en microrrelato en el concurso literario del IES Miguel Hernández)

Él dijo que me amaría hasta la tumba y ahora solo soy polvo en la habitación abandonada donde él se desnuda y hace el amor a otra mujer.

8 de abril de 2017

Escarcha

Fugitiva y combatiente entre simulaciones y trampas como
piedras que rallan, que cortan, que destrozan la apariencia;
como hielo que atraviesa, que deja supurando, sangrando;
como tormenta que ahoga, como tormenta que mata.

Roto está el silencio que promete quietud,
rota la tela que recubre la misteriosa calma,
abandonado el sosiego fingido de una sociedad mentirosa,
de una sociedad envuelta en comedia barata.

Si me convierto en tormenta fría, congelada
que acaba con todas las palabras hirientes,
si me convierto en trozo de hierro oxidado por el artificio,
si me convierto en hielo, si entierro el miedo,

entonces lluvia, lluvia catastrófica y problemática;
gotas de resentimiento que impiden la vista
a las voluntades oscuras que arrancan mis entrañas.

Pero si mi herida se vuelve escarcha,
escarcha por las flores que atraviesan las malas hierbas,
si me detengo un instante ante el sonido amortiguado de la nada,
entonces la tormenta se torna niebla y, despacio, calla.

1 de abril de 2017

Kilómetro a kilómetro

Huir por la carretera
mientras las pulsaciones se aceleran
y el latido del corazón se vuelve piedra,
una piedra que te golpea el costado
hasta que necesitas parar.
Si sientes el mundo persiguiéndote
y los kilómetros aumentan y aumentan,
si el aliento se vuelve espeso,
si te mueres, muero.
Hay alguien que observa
mientras su silencio crece
y amenaza con estallar en su pecho,
que hace desaparecer todos los obstáculos
para que puedas escapar,
que se abandona a su suerte
porque su suerte se marcha
cada vez que ya no estás.
Huyes por la carretera
mientras alguien ve como te alejas,
kilómetro a kilómetro, intentando encontrar(te).
Si te mueres, muero.
Si te despides, puedo respirar.

23 de marzo de 2017

Alcohol como tinta

Si tienes los ojos despiertos y mudos los labios,
si detienes el paso de las horas con un leve parpadeo,
mírame.
Mírame hasta detener el segundero.
Ofréceme minutos, invítame a una copa
porque tiempo es lo que necesito
porque tiempo es lo que quiero.
Porque cuando te beso ya no hay tic tac en mi aliento
ni latidos en mi pecho
ni muertes en mis sueños.
Porque si me miras ya no hay miedo
y la duda se convierte en certeza
y ya no hay necesidad de consuelo;
porque tiempo es lo que necesito,
porque tiempo es lo que quiero,
porque si escribes sobre mi cuerpo
con alcohol como tinta y vaso como tintero
se pierde el invisible llanto del anhelo.

13 de marzo de 2017

Silencios a todo volumen

Sería bonito quererte con una banda sonora
de lluvia y carcajadas a dos voces,
con una sonrisa de loca y un tic nervioso en los labios
ante cada uno de los roces.
Si te quisiera me armaría de valor y me vestiría
con alas para viajar volando
a todas y cada una de las pecas de tu rostro,
pero son las tres o las cuatro
y el cielo ya ha anunciado que será noche de tormenta,
de silencios a todo volumen y de gritos callados.
Tras este atardecer, no va a haber descanso
para esos llantos de desesperación contenida.
Y, sí, tal vez sea idiota por quedarme en el suelo,
por cambiar de problema en lugar de parar
en el que no tiene salida,
por temblarme las manos cuando el reloj marca
las horas en punto con una estúpida melodía.
Échame la culpa si lo que deseo es ponerme por delante
de cualquier tío que necesita sentirse importante,
pero, al menos esta vez, voy a mirar por mí.
Si te quisiera sería capaz de caminar sobre brasas,
reventaría todas las burbujas de sueños,
te llamaría a las cinco de la madrugada
para contarte algún secreto,
pero es que no te quiero
de modo que no me mires muy mal
si me ocupo de mí primero y me quedo un poco lejos.
Entretanto, prometo no volver a molestarte
y, quizás algún día, volvamos a vernos en la estación de metro
como si nunca hubiera pasado el tiempo.

6 de marzo de 2017

Alcohol y melodías

Esta madrugada nos decimos adiós.
A ver si nos despedimos algún otro día;
a ver si dejamos de querernos a trompicones
y detenemos el coche en la gasolinera de al lado.
Ya no pasan relámpagos por tus ojos,
ya no me miras como si quisieras memorizarme,
tal vez ya me sabes tanto que podrías pintarme.
Esta noche llevo los tacones en la mano
y mi cara es un cuadro de Picasso;
supongo que no tengo a nadie a quien impresionar,
aunque lo que realmente es impresionante
es que el cielo se ha vuelto a nublar.
Estas cosas pasan, ¿no?
Se nos han acabado las promesas a medias
y no nos quedan excusas para rellenar las horas muertas.
Tú encontrarás a otra tía que te haga parar en la autovía
y yo me quedaré escribiendo recuerdos
impregnados de alcohol y melodías
como si hubiera sido poeta en otra vida.
Empezamos a necesitar música para bailar
y desaprendimos a nadar por nuestros miedos;
volvimos a temer aun teniéndonos a dos centímetros,
cuerpo a cuerpo.
Se nos acabó el tiempo para decirnos "te quiero"
y yo no es que haya pasado página,
es que he cambiado de libro:
ya no me gustan los que llevan ilustraciones en la portada.
Ahora son las tres de la mañana
y sigo esperando en la parada de un tren que nunca pasa.
Las farolas muestran mi sombra
y hasta ella parece que tiene un color amargo,
me mira con pena desde la soledad.
Tal vez cuando llegue el próximo tren
ya haya amanecido en este lado de la ciudad.

3 de marzo de 2017

Brújula salvaje

Me miraba con ojos salvajes
como un león en busca de presa.
Es difícil determinar con exactitud
si su presencia me tranquilizaba
o, por el contrario, creaba terremotos en mis piernas.
Tal vez fuera su aspecto alocado
que invocaba tormentas de canciones
como si fuera su rezo.
Sería un disparate intentar huir de él
porque, sin tocarme, me atrapaba
cada vez más en su red de sonrisas.
Era salvaje, sí, y un loco,
pero nunca pondría la mano encima de nadie
si no fuera para pintar fantasías en mis caderas.
Prefería torturarme con versos
de trovadores que recitaban en su memoria
o con cuentos a la hora de soñar despiertos.
Sus gestos eran puro espectáculo
y hacía teatros sobre mis costillas
que cerraban el telón
cuando empezaban los besos y las caricias;
no sabes lo que es el amor
si no has intentado escapar de sus cosquillas.
Tenía estrellas en la espalda que se estremecían
cada vez que soplaba el aire sobre ellas;
era astronauta en mi cuerpo 
y despegaba en cohete hacia la luna de deseos
dejando incendios que transformaban cenizas 
en latidos que hacían carreras de velocidad.
Y vaya con esa risa incontrolable
cuando iba por la calle y me hacía volar;
se me acababa la vergüenza cuando cogía mi mano
y me hacía bailar en mitad de la carretera.
Parecía que saltaba sobre mis pulmones
cuando me guiñaba un ojo
y dibujaba una sonrisa traviesa:
un león que roba el aliento para poder respirar.
Ni de lejos era perfecto,
pero sus defectos eran mi pan de cada día,
y es que era por el día cuando se despertaba
siendo la brújula de mis anhelos.
Difícil olvidar cada vez que rimaba
paseos por mi cuello y susurros en mi pecho;
incrementaba la locura que me retenía en sus pensamientos
y que me invitaba a declararme en huelga de lágrimas.
Su aspecto feroz nunca me instó a marcharme:
sabía que sin su personalidad salvaje
caminaría perdida a falta de brújula
haciendo equilibrios sobre una cuerda floja
a punto de romperse.