10 de diciembre de 2016

Latidos en el reloj

Escuchaba el sonido de los pasos que dabas
antes de verte. Quince en las escaleras y
cuatro para llegar al salón. ¿Qué ha pasado?
Por la tarde los dos dibujábamos sonrisas
e iluminábamos todo con miradas de amor
y caricias con los labios. ¿Qué ha pasado?
Las horas eran rápidas, tanto como los días.
Y después... El tiempo paró con un golpe seco;
el silencio lo llenó todo sin que me diera cuenta.
Ya no cuento los pasos, pero los siento dentro de mí;
ahora son los latidos de mi corazón; un reloj
que nunca deja de sonar, siempre esperando que
vuelvas, que dibujes una sonrisa y me mires.
El miedo que araña mis pulmones se ha llevado todo:
los días, las horas, incluso tu aliento.
¡Que alguien venga para sacarme de este infierno!
No soporto sentirte. No soporto amarte.
Tengo frío, pero el frío que habita en mi corazón es más
fuerte que el de fuera. Te has llevado todo y solo me has
dejado un dolor que yo no puedo esconder.

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