17 de diciembre de 2016

La mano que te saca a bailar

Tal vez los mejores momentos llegan cuando todo se desmorona, cuando ya no hay nada "correcto", cuando sientes cómo la presión te aplasta los pulmones hasta impedirte respirar, cuando el aire que respiras está contaminado con agonía, cuando en vez de personas ves problemas, cuando el miedo llena los sueños, cuando el frío va de la mano de la soledad.
Tal vez se pueda salir de ahí; tal vez llegue alguien y te obligue a pensar que las cosas que te pasan tienen otro origen; tal vez despiertes de pronto de esa angustia gracias a la mano de alguien que intenta animarte sacándote a bailar; tal vez escuches de pronto las palabras de alguien que, aun sin saber lo que te pasa, intente ayudarte; tal vez alguien te escuche y te mire y te abrace; tal vez las personas que menos comprendías, que menos te esperabas, sean las que te saquen de ese desconsuelo que te destrozaba el alma.
Tal vez no lo comprendas, tal vez no acabes de entender por qué las personas son como son, tal vez no sepas cómo ser, tal vez no consigas salir de esa oscuridad; pero, tal vez, hay personas que lo hacen por ti, que te ofrecen una mano, un abrazo, una palabra de aliento. Tal vez sí que haya algo más de lo que veías, tal vez solo veías lo que veías porque no habías tenido oportunidad de atisbar algo más.
Y, tal vez, puedas sentir una felicidad completa después de haber caído en lo más hondo; tal vez la felicidad no era como esperabas; tal vez puedas volver a ser.

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