25 de noviembre de 2016

Eco de tormenta

Se siente el silencio que avecina la tormenta; se siente en lo más hondo y atemoriza a los incautos. Se escucha cada vez más fuerte el eco de los truenos destrozando recuerdos y acabando con el pasado. Tiembla la memoria atrapada en la mente, tiembla el corazón ante dolorosas sacudidas, tiembla el aliento y, finalmente, desaparece cuando se acaba el tiempo.

19 de noviembre de 2016

Jaque mate

-Personas que no lo saben pueden cambiar el mundo.

Me pregunté si se refería a mí, aunque daba por hecho que no. ¿Cambiar el mundo? Menuda ilusión más idiota.

-No siempre, a estas alturas cambiar el mundo es imposible. Haría falta un milagro- contesté moviendo mi alfil y retirando a su reina de la partida.

-Había cosas que decían que no se podían hacer, que no era posible... Y se hicieron- respondió alzando una ceja y deslizando uno de sus peones una casilla adelante.

Me miró fijamente, esperando un movimiento. Quizás había dado por hecho que yo iba a ganar la partida, él lo tenía muy difícil.

-¿Cómo qué?

-Cualquier cosa de hoy en día no se podía hacer hace siglos.

-Pero eso es diferente- repliqué-. Hay pocas cosas que se puedan hacer ahora para cambiar el mundo.

Permaneció en silencio unos instantes, tal vez considerando mi afirmación mientras yo movía mi caballo. En pocos movimientos más ganaría.

-Eso es porque no has pensado en todas las opciones- dijo finalmente-. Es como en una partida de ajedrez, casi siempre hay una salida, un movimiento que podría derrotar al contrincante- movió su última torre hacia la izquierda del tablero, pensé que ese movimiento había sido inútil.

Me detuve a pensar en su ejemplo mientras sonreía al eliminar su torre y dando por hecho que la partida era mía.

-Bueno, pero para que eso sucediera, las personas tendrían que saber jugar muy bien al ajedrez. Y hay pocos que realmente son capaces de hacerlo.

-Por eso hay pocas personas personas que pueden cambiar el mundo- movió su peón una casilla más y, demasiado tarde, me di cuenta de que la torre había sido una trampa, una distracción para conseguir encerrar a mi rey y realizar un perfecto jaque mate.

16 de noviembre de 2016

"Tras el recuerdo"

Hoy me han comunicado que el relato que escribí a finales de agosto y que presenté al XIII Concurso de Relato Corto convocado por la Concejalía de Juventud de Alicante ha resultado ganador con el primer premio de la categoría Junior.

Estoy realmente contenta por haber ganado el concurso, aunque estoy segura de que la mayoría del resto de relatos eran tan merecedores del primer premio como el mío.

Tras la noticia, enseguida pensé en publicar el relato en el blog (aunque había estado deseando subirlo desde que lo escribí tanto si ganaba como si no). Y, por fin, os dejo por aquí abajo el link de "Tras el recuerdo" para que podáis leerlo. Son ocho páginas, aunque se leen bastante rápido.


Y, en este otro link, están los otros relatos ganadores del concurso.




15 de noviembre de 2016

Soy mis pensamientos

Hoy no hay palabras, solo pensamientos en imágenes que se desvanecen lentamente sustituidos por otros. Ni siquiera tengo intención de capturarlos, no los necesito.
He viajado a decenas de lugares, he vivido cientos de vidas, he amado de miles de formas, he admirado millones de situaciones... con solo mi mente.
No necesito volar ni ver ni estar, me basta con imaginar. ¡Cuántas cosas puedo crear en mi cabeza! Ni siquiera sospecho tener un límite. Yo soy éso, soy mis pensamientos, soy mis secretos y mis visiones. Yo soy mis imágenes mentales de la vida y mis sentimientos. Yo soy mi imaginación, mi creatividad y si me quitan éso... Bueno, si me lo quitan creo que no soy nadie, creo que no podría vivir de forma alguna. Si no puedo crear, nada de esto tendría sentido, yo no sería yo o, simplemente, no sería.

7 de noviembre de 2016

No hay tiempo

No somos eternos. Ni infinitos. Ni seremos siempre. Ni viviremos de forma indefinida.
Tenemos un final.
Aunque duela. Aunque destroce. Aunque saberlo arranque capas de felicidad fingida.

No hay tiempo: VERDAD UNIVERSAL.

Solución aplicada por el grupo 1 de personas: lamentarse.
Yo tengo una duda: ¿Por qué gastas el poco tiempo que tienes lamentándote por no tener más? No sé, a lo mejor me equivoco, pero considero más útil aprovechar hasta el último segundo de nuestra existencia.
Solución aplicada por el grupo 2 de personas: fingir que hay tiempo infinito.
Tal vez esto funcione mejor que lamentarse. Por lo de que eres más feliz y eso. De todos modos le veo un inconveniente: ¿No se te ha ocurrido pensar que si un día ves el final muy próximo y no has hecho todo lo que querías porque pensabas que tendrías más tiempo te llegará todo el dolor de golpe y empezarás a lamentarlo más intensamente?
Solución aplicada por el grupo 3 de personas (y, desde luego, el más reducido): tener en cuenta que hay poco tiempo y aprovechar lo que tienes para vivir al máximo.

No somos eternos. Ni infinitos. Ni seremos siempre. Ni viviremos de forma indefinida.
Tenemos un final.
Pero aprovechar el poco tiempo que tenemos o no es decisión nuestra.