23 de octubre de 2016

¿Por qué escribo?

Cuando muchos escritores hablan, la gente escucha (aunque, en ocasiones, sea años después de su muerte).

La gente suele considerar el hecho de escribir algo simple: poner un lápiz o un bolígrafo en tu mano y formar palabras, teclear en un ordenador o similares. A mi parecer, sin embargo, escribir es una acción mucho más compleja como para considerarla un simple acto sin mayor dificultad.
En mi mente siempre he sentido que hay que diferenciar entre escribir desde la mano y escribir desde el alma. Podrías pensar que para conseguir escribir desde el alma necesitas hacerlo desde la mano, y es verdad; pero no siempre es al revés: eso es lo que diferencia a los escritores del resto del mundo.

Escribir desde la mano es muy sencillo, la mayoría de personas aprendemos a hacerlo desde pequeños. No obstante, escribir desde el alma supone un reto al que solo algunos logran enfrentarse.
Escribir desde el alma es... es dejar que el mundo vea tu forma de ser, permitir que entiendan tu modo de pensar, exponer tus sentimientos. A menudo se convierte en una vía de escape y desahogo (cualquier escritor puede confirmarlo), en una enseñanza acerca de ti mismo. Escribir desde el alma es lo que a mí, personalmente, me permite soportar los calvarios a los que debo enfrentarme día tras día, controlar las emociones que me abruman y canalizar la alegría que me hace dar saltos, es lo que me hace ser libre incluso cuando me tiene atrapada.
Escribir desde el alma es lo que necesito para vivir (aunque suene algo radical). Escribir es a lo que quiero dedicar toda mi vida y existencia, a lo que quiero enfrentarme y lo que quiero disfrutar todos y cada uno de los días de mi vida.

Porque sí, quiero ser ESCRITORA en mayúsculas y en negrita, quiero ser capaz de transformar a las personas, quiero conseguir hacer llorar y reír, quiero lograr que la gente aprenda y disfrute, quiero que amen, sueñen y recuerden. Quiero que la gente se acuerde de mí y de mis obras, quiero escribir hasta el punto de pasar horas deslizando el lápiz sobre el papel o tecleando en el ordenador. Quiero que la gente no me olvide tras mi muerte.

Y, algún día, en un futuro, quiero hablar y que la gente escuche.

1 comentario:

  1. Pues yo creo que no quieres serlo: lo eres. Como dices se puede escribir desde el alma o desde la mano y te aseguro que muy poca gente lo hace desde lo primero que es lo único que va a conseguir hacerte permanecer y conseguir emocionar al lector.

    Así que un placer conocer a una escritora de alma :-)

    Salud!!


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