2 de septiembre de 2016

El Café Antiguo IV - Klaudia

¡Crash!
Recupero el equilibrio y veo el desastre que he montado sin querer. La camarera se queda unos instantes paralizada.

-¡Lo siento! Perdona -me apresuro a decir a la camarera-. Lo siento mucho, Ainhoa -digo mirando la placa en la que pone su nombre.

 -No te preocupes -responde ella-. Yo recojo todo esto, siéntate y ahora te atiendo -me muestra una sonrisa despreocupada y se agacha para colocar los trozos de porcelana más grandes sobre la bandeja.

Le veo y camino hacia él procurando no caer.

-Hola -digo sonriendo al sentarme en el taburete de su lado-. ¿Cómo has amanecido?

-Muy bien, ¿y tú? -dice removiendo el café que ha pedido con una cucharilla. Se oye el tintineo de metal contra porcelana.

-Igual -respondo cruzándome de piernas-. He tenido una idea.

-¿Cuál?

-Espera, ahora te lo digo -comento antes de pedir un café con leche.

-Se me ha ocurrido que nunca hemos tenido ninguna cita formal y me gustaría que nos viéramos mañana por la noche.

-Vale, no hay problema. Me parece una idea estupenda -sonríe y pone su mano sobre la mía antes de acercarse a mi oído.

-Te quiero - me susurra-. Ahora lo hablamos -se separa-. Voy al servicio.

Asiento con la cabeza y él se marcha. Doy un sorblo a mi café, nerviosa por la cita aunque sabiendo que después de tres años no debería estarlo. El sonido de la puerta hace que mire hacia allí y veo entrar a mi amiga Andrea con una mueca de preocupación dibujada en el rostro.

-Hola, Klaudia -me saluda y gira la cabeza inspeccionando el lugar.

-Vaya, hola. ¿Qué haces aquí?

-Tengo que informarte sobre el plan de mañana y lo de pedir matrimonio a mi hermano. Todo iba bien, pero la mujer ha enfermado y no sabe si tendrá para mañana los pastelitos que había encargado -me explica-. Tal vez tengas que pedírselo sin ellos, aunque será menos romántico.

-¿Quieres tomar algo? -interrumpe la camarera.

-No, gracias. Me tengo que ir ya.

Noël vuelve del servicio y dibuja un gesto de sorpresa al encontrarse con su hermana.

-Hola, Andrea. ¿Qué haces aquí? -pregunta tras saludarle con dos besos.

-Voy a robártela un rato -contesta señalándome.

-Vale, no te preocupes, yo pago.

Sonrío, nos miramos y salgo con Andrea de la cafetería.

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