26 de julio de 2016

Sincronización

Alzo la cabeza despacio; los compañeros a mis lados hacen lo mismo y la fila que formamos se mueve a la vez. De espaldas al público, cuento en mi mente los tiempos que quedan hasta que me toque dar la vuelta. Escucho la música atentamente y espero; primero se gira mi compñaera, posicionada varias personas a mi derecha; poco después me giro yo, me muestro a los espectadores; y, por último, se gira otra de mis compañeras, posicionada a mi otro lado. En realidad no las veo, pero sé que lo han hecho.
Caminamos las tres hacia delante mientras que el resto del grupo se queda en la fila, sin moverse. Me paro cuando llego a mi destino y muevo los brazos segundos después. Los movimientos son sencillos y naturales, hago unos pasos, los repito una vez para que se una mi compañera de la izquierda y los vuelvo a repetir para que se una mi otra compañera. Las tres nos agachamos, mirando hacia el suelo, y nos quedamos inmóviles mientras el resto baila detrás de nosotras. 
Sé que todo está saliendo bien, no necesito verlas para saber que están ahí, que las tres estamos sincronizadas. Las siento, somos como un aparato con diferentes piezas. Si se mueve una, se mueve la otra. Siempre en equilibrio, siempre comprenetadas. Eso es lo bello de bailar en grupo, lo bello de bailar sintiendo a los compañeros, sientiendo su presencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario