8 de julio de 2016

Disculpas aceptadas

Sentada, en pijama, viendo la televisión aunque sin ver nada realmente. El sonido de la puerta al abrirse hizo maullar a nuestro gato como si le estuviera dando la bienvenida. Yo no dije nada, esperé a que cruzara la puerta que daba al salón. La discusión que habíamos tenido horas antes había creado una tensión difícil de romper. No miré cuando abrió la puerta y fijó su mirada en mí; no miré cuando se acercó silencioso, como siempre había sido, y se sentó a mi costado en el sofá consiguiendo que éste se hundiera bajo su peso; no miré cuando su mano se posó sobre mi pierna desnuda.

-Lo siento- su voz sonó algo apagada.

Mis ojos se dirigieron a los suyos antes de decidirlo, ya no estaba enfadada, ya no sentía rencor. Me lancé a sus brazos sin pensar y dejé que me abrazara.

-Yo también lo siento- respondí con mi voz amortiguada. 

Nuestro gato se dirigió a nosotros y maulló de nuevo, como si aceptara nuestras disculpas, como si nos diera permiso para besarnos y sellar nuestra unión una vez más.

2 comentarios:

  1. Me declaro fan de ese gato jajaja

    Por cierto, el dibujo es hermoso.

    ¡Un beso!

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