30 de junio de 2016

Cuando deteriore

Algún día todo cambiará:
la cumbre de la montaña se tornará blanca
y el año llegará a su fin
con un invierno frío y desolador.

¿Seguirás queriéndome entonces?

Algún día todo cambiará:
las flores marchitarán
y los pétalos decidirán marchar
acabando con su resplandor.

¿Seguirás queriéndome entonces?

Algún día todo cambiará:
el tiempo arrebatará las hojas a los árboles
y el fruto caerá, podrido
con un golpe seco y estremecedor. 

¿Seguirás queriéndome entonces?

¿Seguirás queriéndome
cuando las arrugas cubran mi rostro
y desaparezca la agilidad
en cada uno de mis gestos?

¿Seguirás queriéndome
cuando el tiempo acabe con mi vida
y yo desaparezca del mundo
dejando tan solo breves recuerdos?

¿Seguirás queriéndome entonces?

29 de junio de 2016

Fusiles de guerra

No sé bien cómo comenzar esta carta, supongo que no tengo palabras para expresar todo el dolor, el sufrimiento y la agonía que me consumen poco a poco durante cada día que pasa.
Te escribo rápido, sin saber si esto te llegará, para decirte que te echo de menos, que pienso en ti cada instante que paso en este lugar, luchando por sobrevivir, pienso en ti cada vez que estoy a punto de morir, cada vez que estoy más cerca de regresar a casa y cada vez que todo empeora. Quiero confesarte que no quiero estar aquí, para mi familia es un orgullo que luche en el frente, que luche por mi país, pero ya no sé distinguir quiénes son amigos y quiénes no. Supongo que ya da lo mismo: me dedico a matar personas. Escucho sus gritos, su dolor y su agonía, escucho el sonido de los fusiles y el latido acelerado de mi corazón que nunca se normaliza del todo. ¿Para quién son enemigos estas personas que luchan contra nosotros? ¿Quién me ha obligado a matar a unos enemigos que no son míos? ¿Por qué ideales estoy luchando? Solo sigo órdenes, no entiendo nada de lo que está pasando. Únicamente sé que cada vida que termino es una carga más para mí. Intento decirme que estoy luchando por sobrevivir, que es su vida o la mía pero, sinceramente, ya no me importa. He matado a tantos hombres que no me importaría morir. 
Me dicen que sea fuerte, que soy valiente por estar aquí, que nuestras familias se sentirán orgullosas de nosotros; pero quizá yo sea un cobarde por no querer arriesgar mi vida, por desear volver a casa, por temblar cada vez que oigo un disparo, por no poder dormir a causa del miedo, por llorar a escondidas cada noche y suplicar a un Dios que no sé si existe que haga que todo esto acabe, que termine con todo este dolor.
Y ahora, en este nuevo lugar de batalla, veo cada rostro de cada hombre que deja a familias: madres, padres, hermanos e hijos; novias y amigos, veo cada rostro al morir, al ser responsable de las lágrimas de tanta gente, al ser responsable de pérdidas irreparables que nunca podrán sustituirse. Yo no quiero ser un asesino, no quiero ser verdugo, quizá prefiera ser la víctima, el cobarde que murió en batalla por no atreverse a disparar una vez más. ¿Y a quién le importa? Al final solo formaré parte de un número: el número de muertos de la guerra que estoy viviendo. Lo único que me consuela es saber que tú llorarás por mí, que tú me echarás de menos, que a ti sí te importará mi muerte. Quizá la próxima vez que nos veamos sea en el cielo, allá arriba, felices. Dile a mi familia que siento no ser el hijo valiente que esperan, que lo he intentado, pero no soy capaz de vivir con esta culpa. Dile a mi familia que les quiero y que he pensado mucho en ellos.
Y te pido perdón por no ser el soldado que muere en el frente, valiente y luchador hasta el final. Solo soy una baja más en una batalla que no gana nadie, una muerte que al final nadie recordará.

Hasta siempre.

26 de junio de 2016

Hipotermia por destrucción

Has vuelto una vez más. ¿No prometiste dejarlo todo? ¿No prometiste que no nos volveríamos a ver? ¿Qué ha cambiado esta vez? ¿Qué excusa vas a poner?
Has vuelto una vez más para seguir rompiéndome por dentro. ¿Por qué lo haces? Búscate a otra que acepte tus arrebatos de locura.
Has vuelto una vez más y te va a dar hipotermia si te acercas demasiado a mí. Soy tan fría como un témpano de hielo. Ten cuidado, si das un paso más te vas a helar. No hay salvación, no hay solución.
Has vuelto una vez más. ¿Has pensado lo que eso supone para mí? Pero no te preocupes, esta vez no estoy dispuesta a ceder. No te preocupes, esta vez no voy a permitir que destruyas mis barreras. No te preocupes, esta vez no me vas a romper más.
Has vuelto una vez más y te va a dar hipotermia si te acercas demasiado a mí. Me siento tan fría como el océano a las dos de la madrugada en pleno invierno en un país del norte de Europa. Si no llevas cuidado te vas a helar, si no llevas cuidado vas a naufragar.
Has vuelto una vez más. ¿No prometiste dejarlo todo? ¿No prometiste que no nos volveríamos a ver? ¿Qué ha cambiado esta vez? ¿Qué excusa vas a poner?

25 de junio de 2016

Inexorable

Hay un vacío que se extiende
poco a poco a mi alrededor.
Tengo miedo de que me atrape,
tengo miedo del dolor.

Hay un vacío que se extiende
cada vez más rápido a mi alrededor.
Tengo miedo de que me ahogue,
tengo miedo de no tener valor.

Hay un vacío que se extiende
oscuro y frío a mi alrededor.
Tengo miedo de que me aprisione,
tengo miedo del terror.

Hay un vacío que se extiende
firme y constante a mi alrededor.
Tengo miedo de que me destroce,
tengo miedo de no hallar salvación.

24 de junio de 2016

Los novios

Tendidos en la yerba
una muchacha y un muchacho.
Comen naranjas, cambian besos
como las olas cambian sus espumas.

Tendidos en la playa
una muchacha y un muchacho.
Comen limones, cambian besos
como las nubes cambian sus espumas.

Tendidos bajo tierra
una muchacha y un muchacho.
Nadie dice nada, no se besan,
cambian silencio por silencio.

                                    Octavio Paz

17 de junio de 2016

Secretos en El Bosque del Misterio

Divisó un rastro de sangre rodeando la roca y el rostro se lo contrajo en una mueca. Siempre había odiado la sangre. Intentó bloquear el olor que el líquido desprendía con la manga de su camiseta, pero fue en vano: el hedor penetró sus fosas nasales y le causó un mareo ya conocido. Trastabilló hacia atrás e intento mantener el equilibrio sujetándose en el tronco de un árbol situado a pocos pasos por detrás de él. Respiró hondo un par de veces tratando que la mente se le despejara un poco, pero solo consiguiendo que el fuerte olor se hiciera más intenso. Cayó al suelo, raspándose la espalda contra el tronco del árbol y rasgando la piel de su cuerpo. El dolor le hizo despertar ligeramente del mareo que lo abrumaba cada vez más. A punto de cerrar los ojos, fue entonces cuando vio la sombra de la criatura sobre el suelo y, quizá fue solo en su imaginación o quizá pasó de verdad, sintió el aliento del monstruo entremezclarse con el olor de la sangre haciéndole desmayar.

8 de junio de 2016

Grabado con tinta

Inspira. Espira. Inspira. Espira. Inspira y contiene la respiración cuando la aguja atraviesa su piel. Soporta el dolor lo mejor que puede y se imagina a sí mismo cuando todo haya acabado. Lo primero que hará será mirarse en un espejo. 
Ha llegado muy lejos, se ha esforazado mucho, aunque tiene muy presente que lo ha conseguido gracias a la ayuda de los demás, de sus pequeños gestos, de sus pequeños favores y ayudas. Él está
hecho por la gente que lo ha apoyado; tanto los que se fueron a mitad del recorrido como los que se quedaron para ver el resultado, e incluso los que llegaron después.

-Ésto ya está- le comunica el otro chico minutos después mientras deposita la aguja sobre una mesa.

Sonríe y mira el resultado en un espejo. Es muy elegante y representa a la perfección su vida. Desde los círculos como las personas hasta las líneas que los unen a todos para formar parte de él en un mismo conjunto. El pájaro tiene las alas extendidas, volando en libertad, sin tener que estar encerrado en la prisión de la vida, aunque está marcado por todo lo que ha vivido.