23 de marzo de 2016

12

12 de abril

Mírale, sonríe como un niño con un juguete nuevo. La ve llegar con su vestido rojo y se le iluminan los ojos cuando se acerca hasta él. No dicen nada. Ni siquiera se tocan, tienen miedo de estropear el momento. Pero ahí están, bajo la sombra de un gran árbol que les protege y les da cobijo.
 
12 de mayo

Podrían estar mirándose durante horas y no se cansarían. Se dan la mano. Ambos sonríen sin querer pensar en el momento de la despedida. Así son felices, los dos en un mismo mundo que nadie más conoce. Hablan un poco, intercambian breves palabras y se conocen mejor. Cada vez se gustan más.
 
12 de junio

Ella se recuesta sobre él. Permanecen tumbados en la hierba mirando las nubes a lo lejos. Él hace figuras sobre la mano de ella con el pulgar. Ella escucha sus respiraciones acompasadas y sonríe para sí misma. Le acaricia el pelo y se duerme feliz, queriendo que el momento sea eterno.
 
12 de julio

La espera sentado, sabe que llegará puntual. Esta vez trae una cesta que contiene fresas y chocolate. Lo conoce bien. Se sienta mientras le mira y saca la comida. Se ríen, hablan y se miran. Oh, se miran tanto... Parece que están en otro universo, parece que nadie más existe, quizá sea así para ellos. Quizá se hayan olvidado del resto de las personas. 

12 de agosto

Se asoma por detrás del árbol para asustarla y lo consigue. Ella le pega un pequeño manotazo en el brazo y él le hace cosquillas hasta que llora de la risa. Unas chicas a lo lejos les miran sonrientes y algo envidiosas. Luego se van y ellos se quedan solos. Él le acaricia la cara y suspira sin creer del todo que ese momento sea real.
 
12 de septiembre

Se levanta cuando la ve llegar y, antes de que se siente, le hace dar una vuelta sobre sí misma. Ella ríe y le abraza cuando casi pierde el equilibrio. Pero no se separan, ella le mira, cierra los ojos y le besa. No tiene miedo al rechazo, sabe que él también la va a besar. Sabe que están preparados. Así que se deja llevar. Nota la mano de él sobre su espalda y la otra enredada en su pelo. Se separan unos centímetros para respirar y ambos sonríen cómplices de ese momento. 

12 de octubre

Se sientan, sonríen y se miran. Entonces se besan y se vuelven a mirar. Él la nota algo preocupada, sabe que intenta aparentar que todo está bien. Le coge de las manos y le pregunta cuál es el problema. Al principio no contesta, teme la reacción que pueda tener. Pero, finalmente, se arma de valor y se lo dice, le explica que le han detectado cáncer y que no sabe si sobrevivirá, aunque creen que hay posiblidades de que todo se arregle. Él la mira, no la va a dejar. Le asegura que la quiere y que van a estar juntos, pase lo que pase.

12 de noviembre 

Ella llega con un sombrero y no se atreve a mirarle a los ojos. Le aterroriza pensar lo que pueda ver en ellos. Pero él la abraza y busca sus ojos con la mirada como si no hubiera diferencia. Quizá incluso como si estuviera más guapa que de costumbre. Actúan como si nada pasara, se sientan, se miran y sonríen. Con él recupera sus fuerzas y siente que puede con todo, incluso con aquella enfermedad que la destruye poco a poco.

12 de diciembre

La ve llegar algo cansada desde lejos, así que corre hasta ella y la coge en volandas para que no tenga que caminar más. No dice nada, pero nota que la enfermedad le está haciendo daño y que cada vez está un poco peor. No obstante, ella sabe que podrá con el cáncer, sabe que lo superará, sabe que estará con él, porque se lo merece, porque no puede abandonarle de esa forma.
 
12 de enero

La espera en la puerta de su casa para acompañarla durante todo el trayecto. No quiere que le pase nada. Ella lo agradece con la mirada. Ya bajo el árbol, la acuna entre sus brazos y ella se duerme. Está agotada. Piensa en lo que le ha dicho durante el camino, en que ya no la van a dejar ir a su lugar porque tendrá que permanecer en el hospital mucho tiempo y que ya no podrán ir bajo el árbol. Pero no le importa, no mientras esté con ella. Irá al hospital, estarán juntos.
 
12 de febrero

Toca a la puerta y la abre cuando le dan permiso desde dentro con voz débil. Todavía se le iluminan los ojos cuando lo ve, a pesar de todo lo que tiene que soportar. Ojalá no tuviera que pasar por todo eso. Se sienta en una silla, a su lado, y le coge con cuidado de la mano. La nota frágil. Está en los huesos. Se miran como el primer día, como si nada fuera a separarlos incluyendo aquella horrible enfermedad. Se miran como si fueran a estar juntos para siempre.
 
12 de marzo

Parece que está un poco mejor, tiene más color en las mejillas y sonríe un poquito más. Él la mira, ilusionado, trae una libreta con él. La dibuja mientras ella le mira sin apartar la mirada. Tiene esperanzas, cree que va a sobrevivir, lo nota en su interior. La dibuja con pelo, como si no estuviera enferma, con la mirada segura y las mejillas algo sonrojadas. Dice que es como estará en un futuro próximo, sin nada que se interponga entre ellos, ni siquiera esa horrible enfermedad.
 
12 de abril

Se sienta en la hierba, bajo la sombra de aquel árbol que una vez fue testigo de sus caricias. Mira el dibujo que hizo hace ya un mes y llora. No quiere hacerlo, pero no puede evitarlo. Quiere creer que aparecerá a lo lejos con el pelo suelto y ese vestido rojo que una vez llevó. Quiere creer que no se ha ido, que todavía está con él, a su lado, sonriendo como si nada hubiera pasado, como si la enfermedad no hubiera acabado con ella.
Y, de algún modo, la ve llegar. Corre hacia él con el pelo revoloteando a su alrededor y la mirada triunfadora, se sienta a su lado y le mira con los ojos iluminados. Él sonríe con lágrimas en los ojos y se miran, sonríen y se vuelven a mirar.

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