2 de febrero de 2016

En un mundo que ni siquiera existe

Podemos abandonar los cielos oscuros donde reposan nuestras almas, podemos escuchar el silencio de la noche y bañarnos en mares de plata, podemos reír hasta que desaparezca la ira, podemos imaginar un mundo donde no haya nada.
Podemos dejar atrás todos los problemas que nos atacan y secar el surco que han dejado las lágrimas. Podemos correr hasta no poder respirar, podemos gritar hasta dejar de sentir la garganta, podemos ser lo que queramos sin ser juzgados con palabras.
Podemos crecer con la esperanza y ser infinitos en un universo que siempre acaba. Podemos ser felices en un mundo que ni siquiera existe y evitar a una muerte que siempre nos alcanza.

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