27 de enero de 2016

Querida Sofía

Alicante, 10 de enero de 1953



Querida Sofía, 
he presenciado el dolor de no poder estar contigo muy dentro de mí. No sé bien cuánto tiempo podremos ocultar este secreto que nos recorre las venas y nos encadena el alma. No sé bien si Dios está de nuestro lado o si quizá nos tiene celos por sentir un amor tan fuerte. Yo solo sé que no lo puedo controlar, que me está matando el no decirlo y que quiero gritarlo tan fuerte que los árboles tiemblen. Yo solo sé que no encuentro motivos para sentir esto si no puedo sentirlo en voz alta. 

Sofía, quiero creer que tendremos una oportunidad en este mundo de locos, que encontraremos una forma de vivir en paz sin tener la obligación de ocultar nuestro amor al mundo, que podremos sentarnos bajo un árbol y disfrutar de la brisa, que podré acariciarte el rostro y no tendré que esconder velozmente mi brazo. 
No sabes bien cuántas veces he soñado contigo pudiendo pasear por las calles de la mano sin llamar la atención de la gente, cuántas veces he soñado que reíamos y nos mirábamos tan fijamente que pareciera que el amor era un túnel y estábamos dentro de él, cuántas veces he soñado que éramos felices sin tener que ocultar nada. 

Sofía, tengo un sueño por cumplir y no encuentro forma de hacerlo. A veces, siento tu presencia tan cerca de mí que no siento frío a pesar de que el viento golpea mi ventana con violencia. 
Espero que, un día, todo esto no sea más que cosa del pasado, que no tengamos que estar pendientes de las demás personas para poder amarnos. 

Sofía, añoro el día en que, por fin, podamos vernos y ser felices sin que nadie nos juzgue.
Te quiero, Sofía.

Celia Ríos

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