3 de diciembre de 2015

Descontrol

Se avecina una tormenta y no estoy preparada. No estoy lista para soportar lo que pueda llegar, no sé qué podré hacer para que mi vida no se derrumbe cuando la tormenta arribe. 
Se avecina una tormenta peligrosa y enfadada y no tengo motivos para creer que saldré bien parada esta vez. No he hecho nada para suponer que no descargará sobre mi ventana. No siento nada que me diga que tendrá piedad conmigo.
He creado una tormenta que se ha descontrolado, he creado un huracán que me va a atrapar en su centro y tengo miedo de no conseguir escapar. No puedo seguir fingiendo que no tengo la culpa, pues fue mía la decisión de crearlo. 
Siento miedo por esa tormenta que se avecina, pero siento más miedo por el vacío que haya después. No encuentro la solución que arregle el descontrol. Y quizás no la haya. 
Tengo miedo de que el mundo sepa que fue culpa mía, que yo creé la tormenta y que no puedo hacer nada para acabar con ella. Tengo miedo de que, cuando acabe, todos vean al culpable de los destrozos. 

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