12 de noviembre de 2015

Tenía miedo

Tenía miedo.
Temía el momento en volver a ver esos ojos traspasando mi alma... y no saber cómo reaccionar.
Temía sentir su calor cerca de mí... y no poder respirar.
Temía el momento en el que le quisiera tanto que dejara de ser yo misma, en el que perdiera mi forma de ser por él, en perder mi vida por desear ver su rostro, en el que verle se convirtiera en el motivo de mi existencia. Temía enamorarme y que desapareciera, que me llevara a las nubes y me abandonara allí, que me acariciara el alma y me matara de frío por su ausencia. Temía no volver a sentir los escalofríos que recorrían mi ser y que pintara lágrimas de sangre en mis ojos; que dibujara sonrisas en mi rostro y luego las borrara; que escribiera con tinta de su sangre sobre mi piel y dejara su recuerdo conmigo cuando marchara. Temía sentir tanto dolor que deseara dejar de existir, de no poder pensar otra cosa que en el temblor de mi corazón. Temía no volver a encontrar felicidad alguna en mí y temía perder mis sueños y que esos momentos felices a su lado hubieran sido en vano.
Tenía miedo, tanto como para no querer arriesgarme, tanto como para encerrarme en un vacío y una oscuridad permanentes, tanto como para intentar olvidarlo todo.
Tenía miedo...

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