14 de noviembre de 2015

No es solo por París o por Francia

No es solo por París o por Francia, es por todas aquellas personas que han muerto y morirán porque alguien decidió tomar decisiones que no debieron ser llevadas a cabo; es por todas las familias de todo el mundo que han vivido la muerte de primera mano y por esas lágrimas que no debieron ser derramadas. Es por los niños que no volverán a ver a sus padres o por los padres que no volverán a ver a sus niños. Es por todas esas sonrisas perdidas, por esa alegría que ha sido sustituida por el terror.
Es por esos ojos que vieron la masacre justo delante y por toda esa confusión que se creó cuando nadie sabía qué hacer. Es por el deseo que permanecerá siempre en acabar con las guerras y con el dolor. Es por ese sentimiento de angustia que no se irá nunca.

No es solo por París o por Francia, hoy les ha tocado a ellos y nadie nos asegura que mañana no seamos nosotros los que tengamos que vivir con la pena arrancándonos el alma. Nadie puede afirmar que mañana no seamos nosotros los que escuchemos los disparos tan cerca nuestra que retumbe en las paredes, que veamos sangre por las calles y gente sin vida sobre los charcos rojos; gente conocida con unas cuantas balas sin piedad por todo el cuerpo. Nadie puede asegurarnos que mañana no seamos nosotros los que sintamos un vacío porque alguien nos arrebató a las personas que queremos. Nadie nos asegura que mañana no seamos nosotros los que sintamos dolor, que nos sacrifiquen por algo que no merecemos, que muramos porque hay gente que disfruta al ver todo el dolor que está causando.

No es solo por París o por Francia, la humanidad está en juego, las personas inocentes están muriendo injustamente y las familias no saben cómo vivir con la pérdida.
Sí, hoy han sido ellos, pero... ¿Cómo sabemos que mañana no seremos nosotros?

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