9 de octubre de 2015

Olvidar

Se hundió en el vacío como quien se deja atrapar por el inconsciente. Se dejó acurrucar entre los brazos de la nada y se sumió en un profundo e infinito sueño. La oscuridad la rodeó, la atrapó y no le dejó ningún resquicio por el que poder escapar.
La soledad la acompañó hasta la muerte que la acogió como si de su huésped se tratara. Se hundió entre tinieblas y se ahogó con el silencio.
Sentía frío, tanto frío que los dedos se volvieron azules y su corazón se heló. Temblaba, dejó de sentir su cuerpo, desde sus extremidades hasta el centro de su pecho. Se congelaba cada vez más, se moría. Se dejó ir, dejó que la muerte le hiciera un hueco a su lado y la separara de su hermana, la vida, que la había acompañado por el largo camino que recorrió.
Olvidaría todos los momentos que había vivido, lo olvidaría todo.

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