6 de octubre de 2015

Habitación de pensamientos

Había en un rincón de su mente una habitación llena de palabras, sentimientos, emociones, opiniones y millones de cosas que no podía expresar en voz alta. Era su habitación personal, su habitación secreta.
Siempre que sucedía algo más allá de sus expectativas, algo que no lograba decir... Siempre lo guardaba ahí. Era una habitación repleta de libros que llenaban estanterías con una vida entera. Su vida.
Su primer recuerdo, comiendo chocolate y pringándose la cara; cuando conoció a su mejor amiga con tres años, momentos juntas riendo y enfadándose, jugando a ser famosas; su primer novio, su primer beso, sus primeros sueños, sus ilusiones y los temblores que le causaba estar cerca de él; su primer premio en un concurso de talentos; su primera ruptura; su primer sueño cumplido...

Todo lo que había vivido estaba en su mente, encerrado en una habitación de luz y tinieblas dejando que se entremezclaran entre ellas.
A menudo, escogía un momento al azar y lo rememoraba. Otras veces, buscaba en esa biblioteca de experiencias hasta dar con la lección que le recordaba como continuar por el camino adecuado. Y otras, simplemente se olvidaba de entrar ahí. Hasta que no tenía más remedio o daba con la puerta de casualidad.

Era su habitación preferida, su habitación de pensamientos.

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