2 de octubre de 2015

El chico de la fotografía

Pasaba los días fotografiando todo lo que veía. Le gustaba observar a través de la cámara, le gustaba descubrir detalles de las cosas que quizá no hubiera visto si no hubiera guardado esas imágenes. Sacaba fotos de todo por muy banal que fuera. Luego miraba a las personas, a las hojas, a las plantas, a los animales, al cielo... Observaba todos los detalles de cada foto. No parecía tener motivos para ello, pero a veces encontraba una sonrisa que le alegraba el día o a alguien pensando que convertía su día en uno para reflexionar. Fotografiaba su vida para tener miles de recuerdos.

Fue al parque el trece de noviembre. Ese día hacía frío, pero no el suficiente como para detenerla. Con un abrigo, gorro, guantes y su cámara caminó hasta allí y se sentó a observar a través de la lente.
Capturó la imagen de un niño tirándose por un tobogán, una niña comiéndose un bocadillo, una chica leyendo bajo un árbol, una pareja de ancianos saliendo de una cafetería... Gente que parecía feliz.
Tras unas cuantas fotografías más revisó las que había hecho ese día.

Se paró más detenidamente en la de la niña comiéndose el bocadillo. A la derecha había un chico, un chico guapo con una chaqueta azul oscuro y pelo castaño. No se veía el color de los ojos, pero había capturado su expresión. Una expresión serena y pensativa.
Miró hacia allí, hacia donde estaba el chico en la fotografía, pero no estaba. Se preguntó quién sería y de donde había salido.
Imaginó que acababa de recordar que tenía que comprarle un regalo para el cumpleaños de su hermana. Quizá le quedaba poco tiempo para ello. Probablemente estaba pensativo porque no sabía bien que comprarle y estaba entre un mensaje en una botella o una camiseta que había visto en una tienda que le podría gustar. Después iría con un amigo a comer a la cafetería donde antes estaba la pareja de ancianos y finalmente volvería a casa para darle el regalo a su hermana.
A lo mejor tenía novia o quizá había cortado recientemente con ella. Posiblemente estuviera sereno porque estaba cansado de ella. Porque ella era pesada, hablaba y hablaba y no te dejaba comentar nada. Seguramente ella tenía el pelo rubio y los ojos verdes y sería guapa. Sería de esas chicas que consideran que merecen lo mejor. Y como él sabía escuchar le había convencido de que saliera con ella. Ante tanta insistencia, él habría accedido, pero conforme pasaba el tiempo se fue arrepintiendo cada vez más hasta ahora.
Estaba tranquilo porque sabía que no tendría que soportarla más, que los días de aguantarla se habían acabado y aunque echaría de menos los buenos momentos juntos, ya los recuperaría con otra persona.
O quizá no.

Le dio al botón de la cámara y cambió de imagen.

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