2 de octubre de 2015

A la Muerte

2 de octubre de 2015


A la Muerte:

Escribo tu nombre con mayúscula porque eres grande, lo suficiente como para ser capaz de destruir todo, de cambiar vidas por completo y de crear sentimientos que desgastan.
Me he llegado a preguntar, como todo el mundo, muy a menudo sobre ti. 
Únicamente sé que te llevas a todo ser vivo, se lo arrebatas a quien lo ama. Creas sentimientos de dolor y agonía que a menudo convierten a esas personas que lo sienten en víctimas más próximas de ti. 
Solemos huir de toda forma de desaparecer del mundo, tememos morir. Tememos que no nos recuerden, ser tan insignificantes que, una vez ya no estemos, se olviden de nosotros. Ansiamos dejar alguna huella en el mundo y nos aferramos a la vida como quien hace lo que más le gusta para olvidarse de los problemas. Solemos hacer todo lo posible para huir de ti, para que no nos alcances aun sabiendo que es irremediable. 
Nunca se está preparado para morir, no cuando todavía quedan cosas por hacer. Sabemos con claridad que estarás ahí algún día para acogernos a tu lado, lo sabemos. Pero estás tan presente que nos aterrorizas. Sentimos un miedo tan profundo a no saber lo que habrá después, a no saber qué haremos que nos perdemos cosas maravillosas.

A menudo nos damos cuenta cuando nos arrebatas a los seres que más queremos que puedes resultar  excesivamente cruel. Estás en todo lo que hacemos y nos martirizamos pensando cuándo aparecerás. Pensamos tanto en ello que nos perdemos muchos momentos fundamentales de la vida. 
Pero no somos conscientes de ello hasta que estamos al borde de llegar a ti. Y sentimos que hemos desperdiciado demasiado tiempo intentando evitar lo inevitable. 

Y sí, ojalá no estuvieras tan presente, ojalá nos dejaras un poco de espacio para pensar, para vivir. Ojalá nos dejaras un poco más de tiempo porque tenemos demasiado poco para estar con la gente a la que amamos. 

Marina González Jurado

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