26 de septiembre de 2015

Sólo es una ilusión

Estoy sentada ante el vacío, ante la soledad que me atrapa desde que puedo pensar. Siento el silencio tan profundo que casi duele. Necesito notar algo más, necesito notar su mano y necesito ver sus ojos observándome.
Ahora lo único que espero es que esté y que me espere en silencio en la puerta, que me abrace al llegar a su lado y que me acaricie, que me acompañe por las calles y se siente conmigo en un banco cualquiera de un lugar cualquiera. Quizá esté esperando demasiado, quizá esté esperando más de lo que debo y quizá el silencio y la soledad permanezcan siempre a mi costado y nunca me pueda deshacer de ellos. ¿Qué he de hacer? ¿Ilusionarme y dejar que la desesperanza me atrape o abandonar toda ilusión?
Y si nunca pasa, no sabré que es sentirlo y abandonar la emoción de sentir todo dolor sola. Si supiera que no sufriré más así, que habrá alguien a mi lado para negar mis sentimientos oscuros quizá dejaría de torturarme tanto. Quizá podría escuchar música sin que las lágrimas cayesen y podría sentarme en la hierba bajo la luna sin sentir tanta melancolía. Quizá vería más allá de la oscuridad y sentiría la luz atravesando mi piel y mi cuerpo. Quizá dejaría de ser transparente y aprendería a serlo al mismo tiempo. Quizá dejara de intentar reprimir las lágrimas en todo momento. Quizá...
Pero no es más que una ilusión, una tonta y absurda ilusión de la que llevo toda la vida intentando escapar; una ilusión que me ha torturado y que me ha hecho llorar mucho más de lo que me gustaría admitir. Solo una ilusión que quiero olvidar.

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