22 de septiembre de 2015

Respuesta muda

-Ven conmigo- la invitó extendiendo la mano hacia ella con la palma señalando al cielo.

Pero ella no se movió. 

-Ven conmigo- suplicó cuando se percató de que no tenía intención alguna de moverse. 

Pero ella no se movió.

-Ven conmigo- rogó ya con la desesperación recorriendo su cuerpo. 

Pero ella no se movió. 

-Por favor...- dijo en un susurro apenas audible. 

Entonces ella alzó la vista y vio los ojos brillantes que tenía delante. Vio ese dolor de estar esperando a alguien que no se va a mover y sintió lástima... Lástima y ese recuerdo del amor que antes la invadía cuando él estaba cerca. Mas él no la trataba bien, la ignoraba unos días y otros la saludaba, la alejaba de sus amigos y luego la separaba de él, le hacía sentir pequeña y luego decía que se sentía orgulloso de su forma de ser. 

Así que volvió a mirar al suelo y no se movió.

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