22 de septiembre de 2015

Pasos

La música comienza a sonar y cada parte de mi cuerpo empieza a moverse con soltura. La melodía entra por cada poro de mi piel. Una vuelta acaba con una patada al aire y una sonrisa llena mi rostro. Mis brazos y mis piernas se flexionan para crear una danza bella y llena de vitalidad.
Sigo moviéndome mientras que mis compañeras dan palmas a mi alrededor para darme ánimos. Dos piruetas y, de un salto, acabo en el suelo con una pierna estirada a mi costado y mi puño golpeando el suelo. El sonido de los aplausos me abruma mientras lucho por controlar mi respiración.
El baile se ha convertido en mi vida.

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