25 de septiembre de 2015

Ineducación

Hablan de educación, de aprender conceptos básicos y de tener una base necesaria para la vida. Nos llevan al colegio y al instituto para que, posteriormente, podamos ser independientes. Creen que cuando acabamos los estudios estamos preparados para afrontar lo que se nos venga encima.
Sin embargo, nadie nos cuenta nada sobre el amor y sobre esa ilusión que se siente cuando te enamoras; no nos hablan de lo que pasa cuando ese alguien te destroza por dentro; no nos hablan de lo que sucede cuando te enamoras, de las ganas de estar permanentemente con esa persona, de esas ansias de tocar su piel únicamente para ser consciente de que está ahí, de ese desasosiego que te invade cuando no le ves y de la forma en la que el pecho se encoge, se te corta la respiración y las manos te tiemblan cuando está cerca.
Nadie nos habla sobre el dolor que se siente cuando no puedes estar junto a esa persona, sobre la desesperanza que te tortura cuando te das cuenta de que jamás te verá de la misma forma que tú le ves, de que jamás te mirará a los ojos y le brillarán como te brillan a ti, de que jamás te sonreirá como tú le sonríes, de que jamás podrás besarle o sentirte feliz del modo en que alguien se siente feliz cuando su amor es correspondido... Porque jamás lo será.
Así que, te obligan a enfrentarte solo a esa vida que no conoces, a ese dolor y a esa soledad abrumadora que crea un vacío a tu alrededor tan denso que te llena los pulmones. No encuentras la forma de salir de ahí, no puedes. Te ahogas en un océano que se extiende ante ti como un muro infinito, siempre helado y negro. Te hundes, caes en esa oscuridad y no hay nada que te ayude a salir de esa situación.
Gritas, mas tu voz sólo resuena en tu cabeza como un eco que se ríe de ti.
Quieres dejar de sentir, mas sientes con más intensidad.

Hablan de educación y, sin embargo, la vida sigue siendo un misterio.

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