27 de septiembre de 2015

Desesperación

Atrapada entre sus pensamientos. 


Sonriendo a la noche que tanto le había hecho recordar.


Llorando porque todo hubiera acabado. 


Confusa por no saber bien qué hacer ahora.

Se durmió y soñó con un laberinto. 
Un laberinto de palabras. 
Caminaba a todas partes mientras el sol iluminaba el cielo azul.

Despertó con los ojos rojos y el sabor a sal en la garganta. 
Quiso correr. 
Y corrió.

Le buscó por todas partes donde podría estar. 
En su casa.
En el parque con su perro.
En casa de sus amigos.
Pero no estaba.

Tuvo miedo por su huida sin aviso. 
Tuvo miedo de que no volviera.
Tuvo miedo de que volviera y no quisiera saber nada.
Tuvo mucho miedo. 

Así que se sentó en el sofá para tranquilizarse.
Puso la televisión.
Pero todo lo que había le recordaba a su escapada. 

Abrazó el cojín.
Miró al vacío y soñó despierta con su vuelta.
Y fue perdiendo la esperanza.

Pero sonó el telefonillo.
Y escuchó su voz. 
Y sonrió feliz.



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