29 de septiembre de 2015

Carta de perdón

Incluso antes de abrir la carta, sabía lo que iba a decir. No había motivo para creer que esta vez fuera a ser diferente. Y, de hecho, no lo fue.
Como todas aquellas veces en las que me había fallado, esta vez también me escribió un mensaje. Era una carta de perdón, de esas que sabía que me enamoraban. Él sabía que yo caería en su juego y tenía razón. Me conocía como la palma de su mano. Demasiado bien quizá.

Abrí la carta con un suspiro de resignación sabiendo lo que se avecinaba y la leí:

                                                                                                                             
                                                                                                                            "3 de diciembre de 2001

A mi querida compañera de camino:

De nuevo me encuentro ante un error que solucionar y no sé bien cómo hacer que me perdones. He estado pensando en todo lo que ha sucedido estos días y no he llegado a comprender el motivo por el que siempre continúas caminando junto a mí. 
Encuentro demasiado normal escribirte una carta como esta y no es algo de lo que me sienta orgulloso y sé que esta no es la mejor manera para hablar contigo pero de esta forma puedo pensar en todo lo que te quiero decir sin interrupciones de ninguna clase. 
Probablemente esto te esté cansando, quizá ni siquiera lo leas esta vez. Pero me importas y me importa lo que pienses y no creo poder continuar con mi vida si no sé nada de ti, si no intento hacerte comprender mi motivo para hacer lo que hago. 
He sentido frío cuando no estabas cerca y he querido huir de esa maldición que me cala los huesos y que me obliga a hacerte daño. No sería justo hacerte creer que no lo repetiré porque no sé con precisión lo que haré en el futuro pero si algo puedo prometerte es que pondré toda mi energía en no fallarte de nuevo. 
Te pido perdón y te suplico que me perdones. Entenderé si no lo haces y si tu decisión es esa, no te molestaré más. Pero, por favor, necesito que entiendas que me arrepiento de mis actos y que te quiero. 

Un día transformaste mi vida y no ha vuelto a ordenarse. Desmoronaste todo mi mundo y cambiaste mi corazón. Ahora si no estás cerca el dolor se me viene encima. 
¿Recuerdas aquel día que nos conocimos? Ibas con un vestido azul marino y tu pelo caía en ondas por tu espalda. Llevabas una sonrisa pintada en el semblante y tus ojos brillaban de una forma especial. Aquel helado fue el único que me supo a gloria y me sentí increíblemente feliz cuando supe que nos volveríamos a ver. Y quise entregarte mi corazón en aquel instante porque sabía que lo cuidarías.
Vi tu mirada inocente y sincera cuando me miraste a los ojos y me hiciste sentir importante. Me mirabas de una forma encantadora y eso me cambió por completo el alma. No sé que hubiera sido de mí si no te hubiera conocido aquel maravilloso día. Pero te aseguro que ningún día me he arrepentido de haber pasado estos momentos a tu vera.

Te quiero, no lo olvides."


Después de leer esto, me arrepentí de hacer lo que iba a hacer. Quise acabar con todo y evitar que me fallara una vez más, pero fui incapaz. Al fin y al cabo, yo también le quería y necesitaba perdonar sus errores. 
Me hizo recordar aquel día y por qué le quería tanto. Supe que no quería perderle, eso fue todo.

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