24 de septiembre de 2015

Cárcel de pensamientos

Se arrodilló y se encogió sobre sí misma ansiando desaparecer de ese mundo oscuro; un mundo en el que había estado lo suficiente como para saber que quería huir de allí.
Apretó los dientes y permitió que las lágrimas surcaran su rostro mientras que los cristales de su corazón hecho añicos le arañaban por dentro.
Se dejó ir hacia el vacío creyendo que, al fin, escaparía de esa horrible vida y de las horribles personas que tanto dolor le habían hecho sentir. Creyó que huiría de todos sus recuerdos, de las mentiras, de las humillaciones, de los comentarios que siempre le habían torturado. Mas se equivocó, se equivocó pues el mundo no tenía esos planes para ella. La atrapó entre una celda de pensamientos sangrantes sin posible escapatoria. Quedó suspendida en su mente, entre silencios y palabras sin pronunciar; quedó todo en soledad, frío y oscuro. Así que lo único que hizo fue llorar con más fuerza en ese vacío que le embotaba el cerebro... Ese vacío que le impedía respirar.

Y su alma se encogió sobre la nada.

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