27 de mayo de 2017

Discurso de graduación 2º Bach B IES MH

Quiero recalcar que yo no he escrito el discurso en su totalidad, pero sí parte de él.

¡Dios, cuánta gente! ¡Por favor, que no panda el cúnico! ¡Que no panda el cúnico! Bienvenidos al discurso de los septuagésimo cuartos Juegos de Bachillerato.
Gracias a todos por venir: profesores, compañeros, hermanos, amigos y, sobre todo, padres que sabemos que queríais que llegara este día para no tener que aguantarnos más en época de exámenes. Sentimos decir que aún queda selectividad.

Se acaba el último curso en el instituto con todo lo que ello supone, algo que deseábamos al principio y que empezó a acercarse demasiado rápido hasta dejarnos con las manos temblando y un nudo en la garganta. Muchos cambios se nos vienen encima: dejar atrás amistades, olvidar información que no nos va a servir, despedirnos del instituto, nuestra cárcel particular, y, sobre todo, decir adiós a todo lo que hemos vivido. Algún día miraremos esos recuerdos con nostalgia y echaremos de menos todos los errores y las peleas entre nosotros, las riñas por estar por los pasillos en los recreos, las excursiones, las excusas falsas para poder salir del instituto, echaremos de menos que nos digan que nos esforcemos, que peleemos por nuestro futuro, que “som el futur d’Alacant”.

Este año hemos aprendido que la guerra de independencia empezó en 1808, hemos aprendido a integrar, a conjugar verbos en latín, griego y francés, las citas de Descartes y Platón, los principales tipos de roquedo de España y sus unidades morfoestructurales, a calcular los beneficios de las empresas... Pero sobre todo hemos aprendido a convivir, a tender la mano al de al lado cuando la necesita. Y eso es lo más importante. Nos hemos construido como personas, ladrillo a ladrillo. Hoy no seríamos quienes somos si no hubiéramos estado con quienes hemos estado. Este grupo será nuestro pasado, un punto de referencia al que aferrarnos y algo a lo que acudir cuando nos encontremos perdidos; la piña colada no se quedará solo en el Past Perfect, también será nuestro Present Simple y nuestro Future Continuous. Pero también han estado ahí los profesores y nos han regalado muchos recuerdos. Aún queremos saber cómo acaba el “culebrón de los borbones”, no olvidaremos los consejos de Trino y esperamos tener la misma paciencia que Eduardo cuando preguntábamos lo mismo mil veces y nos lo volvía a explicar.

¿Cuántas veces nos hemos equivocado? ¿Cuántas veces nos hemos tropezado con piedras, nos hemos chocado contra muros? ¿Cuántas veces nos han dicho que no nos íbamos a levantar? Cada suspenso, cada examen, cada bajón…
Y a pesar de todo seguimos aquí, luchando, para demostrar a todas esas personas que no creyeron en nosotros, y sobre todo para demostrarnos a nosotros mismos, que valemos, que valemos mucho. No vamos a dejar que nadie nos diga que nos rindamos, que no lo vamos a conseguir; porque lo vamos a hacer, aunque tengamos que intentarlo mil y una veces hasta lograrlo; porque hemos demostrado más que de sobra que no somos números, que detrás de cada nota hay una historia, que aprobar no significa aprender y que suspender no significa que no nos hayamos esforzado.
Y así, a base de repetir y repetir, algún día, no tendremos que suponer cuál es el camino correcto, nadie tendrá que elegir por nosotros, será nuestra decisión y será la acertada. Porque, como Albert Einstein dijo una vez, “una persona que nunca cometió un error, nunca intentó algo nuevo” y nosotros queremos cometer todos los que podamos.

Recordad que el món s’acaba, que hay que aprovechar el tiempo. Como se diría en latín, carpe diem, lo aprendimos en filosofía con “El club de los poetas muertos”. La vida son etapas y hoy acaba una de las más importantes de nuestra vida. pero recordemos que los finales siempre, siempre van acompañados de nuevos principios. A partir de ahora nuestros caminos se bifurcan y quién sabe si, en unos años, de esta generación nacerán abogados, economistas, periodistas, historiadores, escritores, o incluso algún político. Pero todos tendremos en común este momento y todos los que hemos ido creando a lo largo del año y, cómo no, llevaremos en la sangre ese gen, el gen MH. ¡Mucha suerte!

22 de mayo de 2017

A lo mejor me voy

A lo mejor me voy y nunca vuelvo
y me dedico a (mal)gastar el tiempo
entre momentos y momentos.

A lo mejor me convierto en viento
y me río de todos ésos
que han dejado de ser ellos
y que ahora son copias de intentos.

A lo mejor me prometo el cielo
y las nubes y el sol y el silencio
y me arranco el miedo
a bocados, con los dientes afilados
y me lo como tumbada en mis sentimientos.

A lo mejor me acuesto en la hoja de un árbol
y me dejo mecer por las ráfagas de aliento
que me susurran sensaciones
y amores que se vivieron.

A lo mejor me busco
o a lo mejor me encuentro.
O, quizás, me suba a lomos de una mirada
abarrotada de gente.

A lo mejor me voy y nunca vuelvo
o a lo mejor me quedo
y te miro
y te sonrío
y te abrazo
y te beso
y te quiero.

12 de mayo de 2017

Niña del infinito

Tú, niña, que me miras desde el infinito,
que ríes y lloras y sueñas y vives,
que tu voz se escuche en lo más alto.
Tú, niña, sonríe ante las adversidades
y no dejes que nadie te sepulte
bajo palabras y acciones envueltas en odio.
Tú, niña, que me observas con iris brillantes
como el agua cristalina bajo el sol de verano,
que intentas dominar un cabello tan rebelde
como rebelde es tu espíritu,
corre. Corre por todas partes y viaja,
visita todos los lugares.
Tú, niña, vive.
Deja que el viento agite ese fuego
que ondea sobre tu mente;
aprovecha el momento, disfruta cada instante,
lleva esos pantalones que tanto te gustan,
deja huella en todas aquellas personas
que pasan por tu vida.
Piensa, no dejes que te engañen,
te manipulen, te cambien.
Vuela, eleva tu esencia
a la enésima potencia.
Tú, niña, que me miras desde el infinito,
ríe y llora y sueña y vive
y nunca dejes atrás ese espíritu rebelde
que te hace libre a expensas del tiempo.
Tú, niña, que tienes alma del desierto,
que abarcas con ese pequeño cuerpo
mundos y horizontes enteros, ama.
Ama con toda la fuerza que puedas,
con todo tu ser.
Tú, niña, que me quitas el miedo,
vive.

10 de mayo de 2017

Tú, yo, nada

Tú y yo éramos todo sin necesidad de ser nada.
Acariciábamos el vacío y pintábamos el mañana
viviendo el presente con palabras pasadas.
Nos mirábamos y...
Joder, nadie se ha mirado nunca
tan intensamente como lo hacíamos nosotros.
Y nos amamos tanto como quisimos.
Vivimos como si el mundo
se fuera a acabar en un instante
y disfrutamos hasta el último segundo,
hasta que todo se volvió oscuro.
Hasta que se apagó la llama.
Hasta que ya no hubo mañanas
ni tardes ni noches y ni siquiera miradas.
Hasta que nosotros
volvió a ser solo una palabra.
Hasta que dijimos adiós como si ya nada importase,
como si ya no fuéramos capaces de mirarnos a la cara.
Y ya no hubo más versos recitados entre besos:
acabaron marchitándose despacio en ese espacio
que dejó tu calor sobre mi cuerpo.
Me quedé observando en silencio
las huellas invisibles que dejaste
cuando decidiste arrebatarme el aliento
y terminar de amarme.
Y tú y yo dejó de ser tú y yo,
sino primero ...
y luego yo.
Y por no necesitar nos quedamos sin nada;
el se fue por un lado
y yo me quedé varada.

3 de mayo de 2017

Alcohol para viajar

Has vuelto a la playa.
Supongo que has venido a recordar
aquellos buenos tiempos que pasamos
con la brisa corriendo y el cielo estrellado,
con nuestras vidas bailando en la orilla del mar.
 
Supongo que has venido a evocar
las canciones de guitarra y nuestras voces vibrando
con la hoguera de verano y los ojos chispeando,
con las olas animándonos a vivir un poco más.
Esperaba que no nos hubieras dejado atrás.

Y, ahora, aquí estás, con una botella en la mano
como si el alcohol fuera el pasaporte necesario
para viajar al pasado que parece haber quedado olvidado,
para revivir las felices noches de verano
y encontrarnos todos una vez más.

Y, ahora, aquí estoy, con una mirada en tus manos
deseando que todos necesitemos rememorar
aquellos buenos tiempos que pasamos
con la brisa corriendo y el cielo estrellado,
con nuestras vidas bailando en la orilla del mar.

30 de abril de 2017

18

Hoy debería ser un día importante. Eso dicen. También dicen que la gente viene al mundo con un propósito, que cada uno tiene una misión en la vida.

Si algo he aprendido en los años que he vivido, es que no hay nada más poderoso que las palabras, capaces de hacer reír y llorar, de herir, de matar, de alegrar, de crear revoluciones, de empezar y acabar guerras... Y si hay algo que necesito es escribir, porque de palabras es de lo que me sustento y yo no quiero morir de hambre. Puede que tenga dudas y miedos, que no tenga nada claro, que tema perderme, encontrarme con personas faltas de poesía y no saber pegarles una patada en el culo para sacarlas de mi vida, hacer cosas en contra de mis principios o permitir que me hagan daño; puede que viva condicionada y encarcelada en esta sociedad. Pero hay algo de entre toda esa confusión que me hace atisbar una salida: las palabras.
Porque por mucho miedo que sienta, sé que las palabras me harán libre y que me pueden quitar todo menos eso, porque las palabras me dan vida. Y si me pierdo, entonces escribiré el camino hasta encontrarme.

Yo no sé si tengo algún propósito, pero no me importa. Sé que, haga lo que haga, quiero hacer libre a la gente de la única manera que sé, porque si hay algo que puedo hacer por las personas, sé que es a través de la palabra.
Hoy debería ser un día importante. Eso dicen. Yo digo hoy que es mi cumpleaños que, hasta el día que me muera, voy a ser libre.


24 de abril de 2017

Decisiones de hielo y alcohol

Mira al pasado.
¿Lo ves?
Parece que ya has perdido de vista tus objetivos,
que te has extraviado dentro de un laberinto
por dejarte arrastrar por las modas,
por complacer y satisfacer a otras personas
que tienen la maldad como propósito,
por darle demasiada trascendencia a los caprichos de otros.
¿Y ahora qué?
Eres tú el que no sonríe,
el que duerme con la mirada pintada de nostalgia,
el que ha abandonado los sueños en alguna tienda de madrugada.
Y pasas los dedos rencorosos
de cinco en cinco por tu torso
buscando el momento en el que te descarriaste,
pero solo encuentras cicatrices sin curar,
cicatrices cuyos bordes helados acuchillan tu piel.
Ahora bebes y bebes
y el alcohol no cura, el alcohol no sana,
ha convertido tus palabras en inclemencias
que arrancan los recuerdos más tiernos
dejando tu vida llena de miedos.
Todavía guardas la esperanza, ¿verdad?
Aún esperas que entre por la puerta
una tía que no te juzgue por respirar
y no te das cuenta de que el que te juzgas eres tú mismo
cada vez que decides beber una vez más.
Nadie te va a hacer borrar y volver a empezar,
abandonar la pesa que te está hundiendo en ese océano.
¿A quién quieres engañar?
Podrías encontrar el modo de salir,
de volver a escribir tu vida con tus propios dedos
en lugar de coger prestados los de otros.
Espera, detente un instante, no te muevas.
Echa un vistazo a todo lo que has vivido
y a todas esas decisiones de hielo y alcohol
que han creado una nube sobre tu sonrisa.